Así va sonando el 2026: Covi Quintana, Lafon, Ari y Grunjeo

por: Max ‘drlacxos’ Cueto.-

Entre la reinvención del folclore, el impulso visceral del rock alternativo, la madurez del hip hop clásico y la expansión de nuevos espacios para el R&B local, la música dominicana atraviesa un momento caracterizado por la pluralidad de miradas. En esta selección repasamos cuatro producciones que, desde estéticas muy distintas, exponen la vigencia, honestidad y constantes giros de la escena: la propuesta tropical de Covi Quintana en OYE ETA VAINA, el crudo debut y despedida de Grunjeo con Desgaste, la exploración introspectiva de Ari en VEINTE y la maestría en las barras de Lafon a través de 1995.

Covi Quintana – OYE ETA VAINA

Con OYE ETA VAINA, Covi Quintana se baja del personaje de la cantautora de la tristeza para encontrarse con una versión mucho más luminosa, bailable y, sobre todo, dominicana. El álbum reúne diez canciones en poco más de 22 minutos y funciona como una declaración de principios, la canción de autor de Covi sigue intacta, pero ahora se mueve al ritmo del merengue, la bachata, el pambiche y otros sonidos. El mayor acierto de OYE ETA VAINA es asumir lo tropical no como un simple cambio de ritmo, sino como un espacio para reinterpretar la identidad de la artista. Lejos de abandonar su esencia de pop-folk y balada confesional, el álbum la pone a bailar explorando géneros más populares en temas como «Temblor y Réplica», «Corazón Temblando» y «No Te Kille». La dominicanidad se refleja con autenticidad y humor a través de pequeñas piezas coloquiales («Un Patatú», «E (MI)», «Plátano Maduro»), respaldadas por una producción 100 % local a cargo de Ronny Cruz. Además, el proyecto amplía su abanico sonoro mediante colaboraciones claves, la sensibilidad melódica junto a Andrés Cepeda en «Escaleras de Rescate» y la irreverencia urbana de Chimbala en «Ron con Chinola». En definitiva, es una reinvención orgánica que conecta sus raíces folclóricas con la madurez de su composición.


Grunjeo – Desgaste


En una escena alternativa local habitualmente acostumbra a lidiar con la brevedad de sus propuestas, Desgaste, el primer y único álbum de estudio de la agrupación dominicana Grunjeo, se erige como un testamento sonoro tan visceral como definitivo. Confirmado por su líder Corven Brox como una suerte de «debut y despedida», este trabajo de 10 canciones, donde sobresalen cortes de alta carga emocional como «Plan», «I Hate Sun» y «No Existo» marca simultáneamente la presentación oficial y la disolución de la banda tras su lanzamiento, convirtiendo su propia despedida en una declaración de principios. A través de guitarras distorsionadas, la clásica tensión entre pasajes calmos y explosiones de ruido, y una rítmica pesada cargada de herencia grunge y rock de garaje, el álbum encapsula la apatía cotidiana, el desencanto generacional y la sobreestimulación de la vida urbana con una honestidad desarmante que esquiva los clichés. Lejos de buscar pulimentos comerciales, efectos digitales o empaques pop para encajar en el algoritmo contemporáneo, la producción captura el proyecto en estado más puro y urgente, con letras en español e inglés que reflejan su vocabulario natural, una instrumentación viva que prioriza el impacto del directo y una fatiga existencial que le da sentido al propio título del disco, dejando tras de sí un documento breve.


Ari – VEINTE

Dentro de la música urbana vienen naciendo escenas que destacan géneros que no eran acentuados en el país; el R&B dominicano es uno de estos, mostrándonos exponentes que vale la pena tener presentes al momento de hablar de música. No es sorpresa toparse con la cantante local Ari, quien presenta su debut con VEINTE, una producción interesante y bien realizada con miras al futuro. Este EP de seis cortes desarticula las fórmulas de consumo acelerado para adentrarse en un ejercicio de vulnerabilidad, desamor y reconstrucción personal. Desde la declaración de principios de su «INTRO», donde proclama su propio renacer entre líneas que abrazan el dolor sin perder el rumbo, hasta el cierre liberador de «Suerte», pasando por pasajes envolventes como «V E I N T E», «SOLO CONTIGO», «Over Me» y «Sativa», el proyecto construye un relato coherente de florecimiento. En el plano sonoro, la producción respaldada por colaboradores como Caroline Jiménez, gabycabral! y laclaveenelritmo sostiene un balance pulcro entre matices de neo-soul, bajos profundos y texturas downtempo, sobre los cuales la voz de Ari se despliega de manera cálida, limpia y sin artificios, reafirmando que el verdadero peso del R&B local radica en la honestidad de su interpretación y la sutileza de su visión artística.


Lafon – 1995

En el panorama del hip hop dominicano, donde el peso de la permanencia convive con la constante reinvención de sus exponentes, el rapero y productor Lafontaine, pieza fundamental del legendario colectivo Latin Guayza, este año viene mostrando bajo el seudónimo ‘Lafon’ su faceta solista en dos trabajos musicales: los EPs Calvoneitor (reseña pronto) y 1995. Este último es un EP que funciona como puente temporal y declaración de maestría, una muestra de otros colores en el sonido de Lafon, contando con la colaboración de Onest Blunt en 3 de las 5 canciones y Readcardoes en ‘Error’. Una propuesta fresca pero innegablemente pulida. A través de barras afiladas, un flow pausado y métricas minuciosamente construidas sobre instrumentales de corte clásico con matices de boom-bap y texturas orgánicas, Lafon pasa revista a su trayectoria, abordando la lealtad al arte independiente, la evolución personal y la madurez de quien conoce la escena desde sus cimientos. Lejos de sonar a nostalgia pasiva, 1995 reafirma la vigencia de su pluma en la narrativa urbana, entregando una obra sólida y entretenida que defiende su impronta individual como una de las voces a las que no se les puede perder el rastro en el circuito.