Alfredo Balcácer – Suspended Sea [2019].

por: Manuel Betances + Max “Drlacxos” Cueto.

“Las olas dicen a la costa firme: Todo será cumplido”.
Pablo Neruda, Oda a la Esperanza.

¿A quién no le ha pasado que escucha una melodía y se le queda en la cabeza?

Imagina que son muchas canciones de diferentes géneros y estilos las que están metidas en tu memoria mezclándose con tus pensamientos e ideas. Ahora intenta crear un tema con todo esto que tienes… puede ser difícil pero para el músico Alfredo Balcácer parece fácil, y lo demuestra en su opera prima, su disco debút “Suspended Sea”.

Es un disco de 9 tracks, separados entre cada uno de ellos por la intención de sacar todo lo que el experimentado guitarrista lleva dentro. Con una trayectoria que le ha llevado a colaborar y grabar con otros profesionales de la música, este joven lograr mezclar experiencias pasadas con esa visión del presente fija en el futuro, y así lo confiesa cuando ha elegido un título que engloba lo vivído hasta el momento. La espera termina, inicia todo lo que queda por descubrir.

Filosóficamente, Suspended Sea nos presenta a lo largo de su 64 minutos, todo lo que puede ofrecer Balcácer con su guitarra  como líder, apoyados en metales como guardaespaldas en cada tema, con patrones rítmicos propios de nuestra isla acompañados de coros y voces de ensueño. Y lo expresa de esta manera: “El concepto del álbum está basado en hacer música inspirada en mis experiencias como inmigrante en los Estados Unidos, incorporando elementos de la música con la que crecí”.

Esa influencia es notable en el recorrido musical que podemos escuchar con una mezcla de texturas sonoras que repasan el afro-jazz con tintes folclóricos de la isla y otras latitudes, a veces en onda relax y otras con la guitarra marcando la tensión en las tonadas (“La silla marrón”, “It`s taking too long”, “Con el alma”), y un caso destacable es el primer sencillo del disco “Inside my head”, pieza clave que presenta a la tambora como elemento por el que giran riffs y metales poseidos por la fuerza de un mar caribe en lucha agresiva.

De una forma escolástica podemos notar como se puede crear un híbrido entre lo ya clásico con algo más fresco, estilos de distintas épocas que se internan en el tiempo actual y resultan en buenos experimentos. Pensar que una big band o conjunto de be-bop pueda interactuar con ese jazz de los 90s con corrientes diversas, y más aún, convivir en el trópico actual, es un regalo encontrado en esta producción (“Difusión azul” & “La danza del viento”).

En una tónica más relax, soft e incluso con tintes de balada,  Balcácer también evoca esa calma de nuestros paisajes -tanto en el mar como en tierra firme-, y se toma el tiempo de crear temas para reflexionar y/o pasar balance (tal cual lo expresado por el artista). La evidencia queda expuesta en piezas como “The mourning process”, “A love treaty”, y cerrando el álbum con “Tales of the horseback rider”.

Algo que quisimos dejar para último como elemento a descatar, es la influencia del rock en el músico, y eso también se aplica al jazz que tenemos en el disco. También oímos batucada, palos, ga-gá, fraseos de bachata, merengue, … de todo un poco.

Cual marinero en tierra Balcácer lo ha dicho ya: se trata de un recorrido por lo aprendido, y lo que sigue.
Escuchen.