Yocajú – Nombres [2017]

Por: Yaissa Jiménez [colaboración].

La virtud musical de los nombres propios

Hay muchísima virtud (y novedad) en acceder a los nombres propios como recurso artístico, como suenan, como se te representan y qué historia cuenta ese conjunto de sílabas. El arte, como siempre, nos refresca y nos redirige el camino hacia estas herramientas importantísimas para la expresión, y en esta ocasión fue el disco “Nombres” de la agrupación dominicana Yocajú que le puso los nombres propios a un 2017 apellidado musicalmente como ¡sobrecogedor!

Ellos son jóvenes, muy jóvenes de hecho, y eso provoca una sensación de buena vibra con solo saber que la música local está cimentándose muy bien desde la raíz hasta las flores más frescas. Sus nombres Guillermo  y Gonzalo, le llamaríamos guitarra y batería si la historia fuera otra.

En general, emocionan la falta de rigidez y el respeto a la sonoridad, la fuerte presencia de jazz y los flechazos de “power guitar” colaboran mucho, en especial para comprobar la fuerte presencia de habilidades por parte de los chicos. Es un álbum muy instrumental sí, pero también, cuando deciden incorporar letras, hacen un uso gustoso y detallado del “contador de historias”.

El viajecito está bien armado. Un corto intro con “Ramlet” que es casi un mantra relajante de un minuto 45. El detalle de nombrar un tema como “Enriquillo” también incorpora el elemento de las capas ocultas aunque visibles, porque al llamarse la banda “Yocajú”, nombre taíno dedicado a deidades, hace que se entienda que ese detalle fue pensado, repensado y colocado a conciencia.

Hay un dejo de desahogo en las letras, en especial en el tema “Fripp” (un guiño al experimentado musico de King Crimson en dicho título). Una especie de sentencia a lo absurdo de la cotidianidad, y repito, ellos son muy jóvenes, y en especial en este tema supieron enmarcar la esencia del ciudadano de a pie “cogiendo su lucha”.

Y son amigos y están acoplados, que eso es también importante. La cofradía en el disco se nota. Al escucharse la voz de uno de ellos cuando empieza “Machine (interludio)” da esa sensación de ensayos vivos que hacen que una banda comience a ser “UNA BANDA”. Y este es su primer disco y esperamos con ansias el próximo.

Recomendación:

Si se siente en una onda de pirámide invertida escúchelo de atrás pa’ lante, empiece por el tema “Tabarra” y termine en “Ramleh”.