Vakeró – Mutación [2018]

por: Yaissa Jiménez

Pasa que entre lo urbano más puro, allí desde raspadura del concreto más viejo del barrio más cimarrón de la urbe, y las corrientes más exportadas, depuradas, viajeras, que luego se enraizan en la isla y dieron frutos junto a los ritmos autóctonos dando paso a lo alternativo, resulta que entre estas dos sinfonías hay siempre un hilo rojo que las une y que no pretende romperse. Cada cierto tiempo ese hilo se tensa y lo podemos ver elevarse. En este 2018 vimos esa línea se remarcó escarlata con un fondo de colores Caribe, con el nuevo material de Vakeró.

Reinventarse no es complejo si se tiene como norma en la vida. Ya sería redundar argumentar que eso de la “reinvención” es algo realmente habitual en Vakeró durante su carrera artística, así que vamos directo al álbum y su contenido que habla de este aspecto, por sí solo.

Mutación es un material puro, con una intención honesta y un resurgir limpio. Arrastrando todas sus inquietudes, que ha expuesto ya en muchos foros, Vakero comenzó este viaje con pinceladas de lo que será este su “yo renovado”. La ruta del disco comienza lanzando el término “Guateque” al imaginario musical, palabra que en su trasfondo histórico significa fiesta y definitivamente se trata de una canción que invita a bailar, gozar, a disolverse tranquilo en el ritmo pero no para dejar “el bofe” en la pista, sino para moverse en círculos mientras suena la música. Recordando también que en el video musical de este tema aparecen varios de los artistas más destacados de la escena alternativa actual (La Gran Mawon, Riccie Oriach, algunos miembros de La Alucinante banda, La Marimba etc..), evidenciado con esto quienes también son invitados 1A al barco de esta nueva etapa de su carrera.

Siendo y sabiéndose de la urbe-barrio se suele tener siempre, se quiera o no, un contacto con lo espiritual en distintas dimensiones. Es casi imposible olvidarse de las bendiciones de la madre al salir por la puerta o la atmósfera espiritual que es parte fundamental de los hogares dominicanos de a pie. Es por esto que, a pesar de no ser para nada un álbum religioso, Vakero no tuvo reparos en enfatizar que dar gracias a el ser supremo en que cree, es también parte de su discurso. Le sonríe sereno a la exposición de su fe, y sigue cantando tranquilo sabiendo que es perfectamente válido que dentro de las libertades del artista.

Las colaboraciones son otra características que da pie a la “mutación”. De la escena del Rap consciente, Gaudy Mercy. De la escena alternativa, La Gran Mawon. Y reggae fusión, Locos por Juana.

Un “atención Aká” al movimiento
“Tu cree que el maco e’ peje por que ta’ en el agua”. Dicen que la dema se evita siendo simplemente real. El “género” (urbano en este caso) está llamado, como todo en la vida, a cuestionarse para evolucionar. Siendo real, Vakeró lo hace de nuevo, una llamada de alerta muy clara al gremio que siempre lo ha respaldado pero, que reconociendo que es una alma libre con una mano aquí y otra allá, lo denominaron “el cantante de los raperos” ¿En que piezas del disco encontramos diseminado todo esto?: en “Engañándote tu mismo”, “Guateque”, “Yo sé pa’ lo que tu da”.

Bellaquería y romance
Merengue, kompa, rap, palos, dembow, calipso, reggae y reggaetón y bachateo, en fin fusión musical, pero eso sí, a su negra nunca va a dejar de cantarle directo. Un hablar al oído de un caballero urbano que quiere que todas sientan que es confortadas con sus alegorías de hombre que respalda. Esta cotorra fina la encontramos bien presente en: “Chula eres tu” , “Morenita de Batey” y “El aguacero”.

Nominado a álbum del año, y con justas razones.