Ivana Loyola: “Estas canciones fueron una vía para sanar”

por: Manuel Betances + Max ‘drlacxos’ Cueto.-

Con Cuerdas en el Ocaso, su álbum debut, la artista dominico-ecuatoriana Ivana Loyola nos invita a recorrer un universo sonoro íntimo, donde la nostalgia, las vivencias personales y la sensibilidad se entrelazan con influencias del indie pop, el folk y los ritmos caribeños.

En conversación con Discolai, Ivana nos comparte los detalles detrás de este proyecto de tres años, su proceso creativo, su colaboración con Snenie y sus perspectivas sobre la escena alternativa, en un trabajo que representa tanto el cierre de una etapa como el comienzo de una nueva búsqueda artística.

Discolai: ¿Quién es Ivana Loyola?

Ivana Loyola: Ivana Loyola es una artista, cantautora, productora musical y arreglista dominico-ecuatoriana radicada en República Dominicana, que recientemente acaba de lanzar su álbum debut, titulado Cuerdas en el Ocaso.

Háblanos del proceso de tu disco debut: la parte más difícil, pero también la más sweet.

Este álbum fue un proyecto que prácticamente me tomó tres años en escribir, desde que empecé a componer esas primeras canciones, sin tener esa meta precisa de que quería hacer un álbum. Fue algo que fui descubriendo sobre la marcha, mientras entendía que había un común denominador en cuanto a las emociones y la temática que abordaban las distintas canciones que, al final, elegí para que formaran parte del álbum.

Creo que una de las partes más difíciles fue entender el tiempo que tomaría todo ese proceso y las diferentes etapas, desde la creación, la producción, la mezcla y todos esos detalles que uno tiene que tratar con mucho cuidado y al detalle, que es la forma en la que me gusta abordar mi trabajo en ese sentido.

Para mí fue un gran aprendizaje entender que tenía que darle tiempo al tiempo y comprender que cada detalle necesitaba la atención debida en cada canción para que el resultado final fuera lo mejor posible.

Pero, en contraparte, uno de los aspectos más dulces y bonitos de este mismo proceso fue ver cómo las canciones cobraban vida más allá del papel, más allá de esas primeras ideas; sobre todo, en el proceso de producción, en el cual estuve muy presente junto a mi equipo, del que formaron parte Franklin Calderón, quien fue el productor de varias de las canciones del disco; Constanza Liz; Mario Rodríguez, y Eduardo Jiménez, quienes también fueron miembros muy importantes de esta parte del proceso.

Creo que ese intercambio de ideas en el proceso creativo y musical me llenó mucho, porque vi cómo todos se sumaban para formar parte de la visión que yo quería construir sonoramente a través de estas canciones y enaltecerla.

Tu disco es un breve viaje sonoro, pero rico y amplio a nivel de propuesta. ¿Cómo lo describirías desde tu perspectiva personal?

Yo creo que parte de lo que precisamente quería abordar dentro del disco era crear una escena sonora que pudiera abarcar diferentes estilos y géneros musicales dentro del mismo proyecto sin perder esa coherencia o esa misma esencia. Por eso, resalto que, para mí, es muy importante el punto de partida del álbum, que es su intro: un poema musicalizado que, entiendo yo, da pie a toda la atmósfera y al concepto audiovisual del disco, a medida que se van escuchando el resto de las canciones.

También me gusta comentar que, para mí, a medida que van avanzando las diferentes canciones, es como si hubiera un lado A y un lado B invisibles, como si fueran vinilos, precisamente por los cambios graduales que se van notando a nivel de producción en las diferentes canciones. Creo que la primera mitad del disco tiene una sonoridad un poquito más indie pop y folk, con sonidos un poco más delicados, vulnerables y sensibles, algo que también se refleja en sus letras.

Pero, cuando llegamos a las últimas tres o cuatro canciones, siento que se profundiza un poquito más en la fusión de sonidos y se diversifica la propuesta, dándole más dinamismo a la producción, que fue un proceso muy experimental en ese sentido. El disco culmina con las últimas canciones, que tienen un toque más tropical y caribeño, pero mantienen esa misma delicadeza que se puede percibir desde el principio.

Hagamos un ejercicio, descríbenos cada canción que forma esta producción:

1. Cuerdas en el ocaso (Intro)

Es mi bienvenida e invitación a escuchar el álbum. Siento que da pie a la atmósfera musical que quiero construir a partir de esta primera canción. Es una dedicatoria escrita a mi mamá, quien, en gran parte, inspiró este álbum a través de su testimonio.

2. Acampas en mi mente

Acampas en mi mente fue el primer sencillo que lancé de este álbum, el año pasado, y fue esa canción que me introdujo a cómo más o menos quería llevar a cabo este proyecto a nivel sonoro, entre guitarras delicadas y armonías vocales envolventes. Sentí que era una canción muy dedicada a la nostalgia, que entiendo que es, en gran parte, el eje emocional del disco.

3. Algo sin fin

Sigue bajo esa misma línea sonora, pero se torna un poco más introspectiva y reflexiva. Cuando la escribí, sentía que abordaba la ansiedad y la incertidumbre de la vida en ese momento. La canción culmina con un pequeño mensaje hablado de mi mamá.

4. Paralelamente a ti ft. Snenie

Es una canción que habla acerca de prestar atención a los detalles cotidianos de nuestra vida, que a veces nos remontan a momentos, anécdotas y personas que tal vez no están con nosotros en ese momento, pero que existen y habitan de alguna forma paralelamente a nosotros. Nuevamente, es un guiño a la nostalgia y cuenta con la colaboración de la artista y cantautora Snenie, quien se sumó a la canción casi al terminar el proceso de producción. De una manera muy bonita, aportó su voz, un poco de su letra y también su esencia para construir esta canción tan hermosa dentro del disco.

5. Mi referencia

Mi referencia fue la primera canción que escribí para el álbum, a mediados de 2023, y creo que es una de las más narrativas en cuanto a su estilo de composición. Tiene una sonoridad que se inclina un poquito más hacia el indie pop, con detalles un poco más country, y habla acerca de esa persona que, después de una relación, se queda como nuestra referencia cuando hablamos de amor.

6. Ceder, soltar, volver

Para mí, Ceder, soltar, volver es el puente entre la primera y la segunda mitad del disco. Es una canción sumamente dinámica y diversa en cuanto a su producción y sonoridad, con influencias del bolero, el tango, el flamenco y muchísimos otros elementos presentes en la instrumentación. En ella hablo acerca de mi relación con la fe. La escribí a partir de mis experiencias personales, hablando sobre ese pilar tan importante en mi vida.

7. Besos digitales

Fue el segundo sencillo del disco. Es una fusión entre bossa nova y bachata que abraza un poco más mis raíces latinas y caribeñas, con un toque más tropical. La canción habla acerca de esas dinámicas de relaciones a distancia que vemos tan presentes hoy en día, pero desde un punto de vista más optimista y conversacional, con un estilo ligero y bailable.

8. Caricias y poesías

Es el tema con el que cierro el disco. También es una oda a mis raíces caribeñas. Quería terminar con una nota que representara nuevamente esa felicidad, ese romanticismo y esa nostalgia ligera que se pueden encontrar dentro de los ritmos y las letras poéticas de esta canción.

¿Cómo ves la escena a nivel femenino, con tantas artistas abriéndose camino en esta difícil escena alternativa?

Dentro de la escena alternativa, si bien es cierto que es un camino difícil de recorrer y, sobre todo, de destacar, personalmente percibo que hay muchas artistas y bandas femeninas con propuestas sumamente únicas y diversas, que se atreven a experimentar y a llevar a cabo proyectos sólidos, con una base que les permita llegar a otro tipo de audiencias, no solamente locales, sino también internacionales.

A través de su manera de abordar sus proyectos musicales y artísticos, pueden inspirar a otras personas que se encuentran en etapas un poco más emergentes y motivarlas a desarrollar ese tipo de propuestas, aunque no sean las más comerciales o convencionales.

¿Cómo fue trabajar con Snenie?

Dentro de mi trayectoria artística, Snenie ha sido alguien muy importante, ya que fue una de las primeras artistas que me brindó un espacio para compartir mi música y mis canciones con el mundo, dando pie a lo que hoy en día es este álbum y a todas las canciones que he escrito desde entonces.

Como mencioné anteriormente, fue un proceso muy bonito. Trabajamos a distancia: yo aquí, en República Dominicana, y ella allá, en Ciudad de México. Le escribí con la propuesta de que formara parte de la canción cuando la melodía y la letra ya estaban listas y la etapa de producción bastante avanzada. Sin embargo, sentía que su voz podía encajar muy bien dentro de la canción y aportarle un detalle y una esencia muy bonitos.

Y así fue. Trabajamos a distancia, ella escribió parte de la letra final e hicimos arreglos vocales juntas. Al final, creo que pudimos encontrar un punto medio en el que tanto su propuesta como la mía, así como nuestras respectivas esencias, pudieron convivir y coexistir paralelamente dentro de la canción de una manera muy bonita.

¿Qué buscas y esperas a través de estas canciones en tu debut?

A través de estas canciones, creo que busco presentarme no solamente como artista, sino también como compositora, cantautora, productora musical y arreglista, ya que estuve muy cerca de cada una de las etapas de creación del proyecto. Es muy esencial para mí que este álbum sea mi carta de presentación formal, con un cuerpo de trabajo lleno de canciones y composiciones que realmente me enorgullecen mucho y que representan tres años de trabajo, ideas y un proceso creativo tanto a nivel musical como visual y conceptual.

Este proyecto es muy importante para mí porque lleva consigo gran parte de mi historia, mis experiencias, mis vivencias y la manera en que he crecido y me he formado también a nivel profesional.

Espero que las personas puedan conectar con estas mismas historias que tuve el placer de plasmar en papel y contar a través de estas canciones. Tengo el deseo y el propósito de transmitir emociones sinceras y vulnerables que permitan a otras personas conectar consigo mismas y con lo que sienten al escuchar estas canciones. En gran parte, creo que estas canciones fueron, de cierto modo, una vía para sanar a través de muchos procesos personales, y espero que también lo sean para quienes puedan escucharlas ahora que este proyecto está terminado.

08. Pensando en el futuro, ¿qué te gustaría hacer con tu música?

Cuerdas en el Ocaso representa para mí el cierre de una etapa muy importante de mi vida, tanto como música y profesional como a nivel personal. Por eso, creo que, como consecuencia, también marca el comienzo de una nueva etapa para mi música: descubrir qué nuevas historias quiero contar, qué nuevos sonidos quiero utilizar y experimentar dentro de mi proyecto, y ver qué se va sumando poco a poco.

Quiero seguir teniendo nuevas experiencias y oportunidades y, Dios mediante, que este álbum sea un escalón más para continuar construyendo algo con intención y propósito.


Puedes escuchar esta entrevista en nuestra cuenta de mixcloud, esta entrevista se realizó para programa radial Emisión Discolai por RFI Santo Domingo 90.9 FM, lunes 6:00 PM y re-trasnmision martes 8:30 AM. Y la edición internacional por Musica Maestro Radio (online) los martes a las 2:00 PM