Así va sonando el 2026: Ivana Loyola, Angel Irizarry, Faustino y Aaron 21.

por: Max ‘Drlacxos’ Cueto.-

La música dominicana continúa encontrando nuevas formas de contar sus historias. Desde la intimidad de una guitarra hasta los cruces entre lo urbano, lo tropical y lo experimental, estos cuatro proyectos muestran una escena que no teme explorar distintos caminos. Ivana Loyola, Ángel Irizarry, Faustino y AARON 21 llegan con propuestas muy diferentes entre sí, pero conectadas por una misma necesidad: encontrar una voz propia. Cuatro discos que hablan de identidad, memoria, emociones y búsqueda, y que confirman que hay mucho más sucediendo en nuestra música de lo que cabe en una sola etiqueta.

Ivana Loyola – Cuerdas en el Ocaso

Con Cuerdas en el Ocaso, Ivana Loyola convierte la nostalgia, el amor y la introspección en ocho canciones que se sienten cercanas desde la primera cuerda. Su álbum debut es una colección íntima donde el indie pop, el folk, el bolero, la bossa nova, la bachata y otras sonoridades latinoamericanas encuentran un punto en común. Hay algo particularmente honesto en la propuesta de Loyola. No intenta esconder las emociones detrás de grandes producciones; deja que las canciones respiren y que sus historias hablen. «Acampas en mi Mente», «Paralelamente a Ti» (junto a SNENiE), «Ceder, Soltar, Volver» (con arreglos y coproducción de Constanza Liz) y «Besos Digitales» recorren diferentes formas de recordar, amar, soltar y continuar. Hay algo confesional en sus letras y cercano en su interpretación que convierte experiencias personales en canciones donde fácilmente podemos reconocer nuestras propias historias. Hay que resaltar el equipo que acompaña a Ivana en este viaje desde la producción, encabezado por Jorge Suriel y Franklyn Calderón, y contando con Jv Olivier, Omar Quezada, Constanza Liz y Eduardo Jiménez. Cuerdas en el Ocaso es un debut que apuesta por la sensibilidad antes que por el exceso. Un disco corto en duración, pero amplio en emociones, que encuentra en la guitarra, la palabra y la melodía sus mejores aliados. ¿Es Ivana Loyola la salvación de la escena? Ivana Loyola no llega con respuestas. Llega con canciones. Y, a veces, eso es exactamente lo que necesitamos.


Angel irizarry – From Midnight

From Midnight, el nuevo trabajo del guitarrista, compositor, arreglista y productor dominicano Ángel Irizarry, reúne nueve composiciones que transitan por el jazz, la música latina, el folk y ciertas atmósferas de raíz flamenca, pero que, sobre todo, revelan una mirada profundamente personal. Es un álbum de guitarra, sí, pero también es un álbum sobre el silencio, la memoria, la noche y ese espacio íntimo donde uno vuelve a encontrarse consigo mismo. «Stairway», «A Prayer», «Lullaby», «Nothing», «Farewell», «Alone», «Goodnight My Love», «Sunrise» y «Hello» parecen capítulos de una misma historia: comienzan en la oscuridad, atraviesan la soledad y la introspección, y terminan mirando hacia la luz. La guitarra no está allí únicamente para demostrar técnica; está para crear atmósferas, para sugerir, para dejar espacios y para contar sin necesidad de palabras. Hay cierta complejidad en la sencillez de From Midnight: aunque pudiera parecer un conjunto de piezas que se escuchan de fondo sin molestar, en estos 22 minutos prestar atención se vuelve la clave.


Faustino – Sentir es Vivir

Faustino no parece estar buscando respuestas en Sentir es Vivir. Más bien, está aprendiendo a quedarse en el momento. Desde la sala de su casa, el cantautor y productor dominicano radicado en Nueva York construye un proyecto íntimo donde la guitarra, la voz y una producción de espíritu DIY se encuentran con el folk, la música latina, la psicodelia y la electrónica. El resultado es una colección que se siente cercana, imperfecta en el mejor sentido y profundamente personal. Un trabajo honesto y de fácil enganche, es el reflejo de una búsqueda sonora que se mantiene vigente. «Con Con», «Matices y Pecados», «Aguardiente», «Se Dejó Llevar», «No Way» y «Tu Marea» son las canciones que, en menos de 30 minutos, te pondrán a reír, tararear y moverte un poco. Entre sus raíces dominicanas y la experiencia de vivir en Nueva York, Faustino crea un sonido que no necesita escoger entre tradición y experimentación. Puede ser folk, puede ser latino, puede ser psicodélico; pero, sobre todo, suena a alguien buscando su propia forma de decir las cosas. Sentir es Vivir es música hecha desde el presente, sin demasiados filtros y con espacio suficiente para respirar.


AARON 21 – ALMA ROSA

El cantante, compositor y productor dominicano Aaron 21 presenta Alma Rosa, una propuesta donde las raíces caribeñas dialogan directamente con las texturas contemporáneas del R&B, el funk, el soul y la música urbana. Lejos de apoyarse únicamente en los códigos habituales del género tropical o del marco urbano tradicional, la producción busca edificar un espacio íntimo y atmosférico. Y ahí está uno de los mayores atractivos de Alma Rosa: Aaron 21 suena más interesado en ser él mismo que en sonar como cualquier otra cosa. «Muchacha» lo demuestra desde el merengue, mientras en «40K» (junto a Sin Nombre) crea un exito con influencias rock, funk y pop «Like» (con J Noa), «Locueroson» (junto a Vakeró) y «No Molestar» (con LR Ley del Rap) amplían el mapa de colaboradores y colores que atraviesan el disco. «Piscis»,«Saltee»,«Mala»,«Roblox» y «Flores» completan un recorrido donde lo urbano puede convivir con lo sentimental, lo experimental y hasta lo inesperado. Pero debajo de todas esas formas hay una misma preocupación: la identidad. Aaron 21 ha construido alrededor de su música todo un universo y Alma Rosa parece ser el momento en que todas esas piezas finalmente se encuentran. Su propia historia, su barrio, sus relaciones, sus códigos y su manera de entender la música forman parte del mismo lenguaje. El resultado no es un álbum que busque demostrar que puede hacerlo todo; es un álbum que parece decir que puede ser muchas cosas sin dejar de ser él mismo. Alma Rosa es barrio, melodía, colaboración y experimento; pero, sobre todo, es identidad. Un proyecto que toma el nombre de un lugar concreto para convertirlo en algo mucho más grande, un universo propio.