por: Max ‘Drlacxos’ Cueto.-
La música dominicana vive un momento de efervescencia donde la exploración conceptual, el sentido de comunidad y el respeto por la identidad se han convertido en la principal fuerza motriz de sus creadores. Lejos de responder a fórmulas predecibles, la escena local actual demuestra una madurez notable a través de proyectos que se atreven a reimaginar sus propios códigos: desde la arquitectura sonora y futurista de la electrónica hasta el humor directo y sin pretensiones del rap, pasando por la construcción de manifiestos colectivos y la constante reinterpretación de nuestras raíces caribeñas. En esta selección repasamos cuatro producciones recientes de Adriel.sfx, Lafon, Manerra y The Marlone, trabajos que, a pesar de responder a búsquedas y estéticas completamente distintas, coinciden en algo fundamental: la firme convicción de construir un catálogo propio, honesto y duradero para la música dominicana.
Adriel.sfx – VOLTAENTRADA – 入口
En la música electrónica abundan los productores que construyen canciones para la pista de baile; Adriel.sfx, en cambio, parece más interesado en diseñar espacios. VOLTAENTRADA – 入口 no funciona como una sucesión de tracks independientes, sino como un recorrido donde cada composición modifica el paisaje sonoro de la anterior. El productor dominicano entiende el movimiento no solo como una cuestión de ritmo, sino también de transformación, convirtiendo esa idea en el eje conceptual de un disco que privilegia la experiencia por encima del impacto inmediato. Tras tres años de trabajo y un EP presentado el año pasado, reúne trece piezas que ofrecen una visión clara y sintetizada de a qué podría sonar el futuro. Editado bajo el netlabel HyperPop Records, Adriel.sfx entrega un trabajo pulido que expone la crudeza de su estilo de producción: un juego constante entre atmósferas envolventes, beats agresivos y técnicas del deconstructed club. La colaboración también ocupa un lugar central en este universo, integrando a los mexicanos Javier Cali y Pedro Honda, el productor Shady Monk, el boricua Labajura, el dominicano En el Limbo, y el venezolano radicado en la isla, Tachi Waves. La propuesta de Adriel.sfx se basa en combinar texturas complejas e impredecibles para dibujar un paisaje que oscila entre luces de neón y utopías caribeñas. A lo largo del álbum destacan piezas como las conocidas anteriormente «euforia checkpoint», «Intermisión», «Circuito Natural», «2016» una suerte de bachata del futuro; «La última vuelta», donde la agresión sonora y la destrucción encuentran su propia armonía; o «New Gen Feelings», donde se percibe un ritmo urbano en tensión constante con sintetizadores y frecuencias disonantes. VOLTAENTRADA – 入口 es una obra interesante, extremadamente cuidada y necesaria. Lejos de ser más de lo mismo, propone un lenguaje al que quizás no estamos acostumbrados, pero que exige la atención de nuestros sentidos. Una vez que se entra en su frecuencia, se revela la brillantez de su ejecución.
Lafon – Calvoneitor
Este año, el rapero local Lafontaine, parte del proyecto y colectivo Latin Guayza, ha tenido la misión de mostrar su versatilidad por medio del lanzamiento de varios EP. Tras habernos presentado 1995, en esta oportunidad desglosaremos Calvoneitor. Compuesto por cinco canciones y un interludio, y producido íntegramente por el propio Lafon, Calvoneitor desarrolla un concepto que, a primera vista, parece una broma autorreferencial. La calvicie se convierte en un personaje: un alter ego mitad máquina, mitad humano, que abraza su apariencia con humor y convierte la aceptación personal en una declaración de identidad. Sin embargo, detrás del juego estético existe un mensaje mucho más amplio: aprender a disfrutar la vida incluso en medio de sus imperfecciones. El recorrido comienza con el tema homónimo, donde Lafon presenta a su peculiar protagonista con ironía y naturalidad. Más adelante, «Arcoíris en el cielo» ofrece uno de los momentos más luminosos del proyecto al reflexionar sobre la capacidad de encontrar belleza incluso cuando esta pasa desapercibida. El «Skit Terminator» funciona como un respiro narrativo antes de que «Destilado no muy destilado» aterrice algunas de las ideas centrales del EP con un lenguaje directo y sin pretensiones. La única colaboración llega en «Recuerdos», junto a Greestar, una pieza nostálgica que equilibra la celebración del presente con la memoria compartida. Finalmente, «Qué bacanería» cierra el proyecto con una declaración de gratitud que resume el espíritu del disco: vivir con entusiasmo es también una forma de rebeldía. En una escena dominicana que continúa ampliando sus posibilidades estéticas, Calvoneitor demuestra que todavía existen caminos poco explorados. Lafon entrega un EP coherente, honesto y sorprendentemente luminoso, recordando que el hip hop no solo puede denunciar o competir, sino también agradecer, sonreír y celebrar el simple hecho de seguir aquí.
Manerra – Todo Llega
Desde hace algunos años, Manerra ha insistido en que la identidad dominicana puede sonar contemporánea sin sacrificar sus códigos. Esa idea vuelve a ser el eje de «Todo llega». En apenas seis canciones, el cantautor dominicano continúa construyendo un universo donde el merengue, la bachata y la canción de autor se entrelazan con naturalidad, sin el afán de impresionar mediante grandes giros de producción. Aquí predominan los arreglos orgánicos, las guitarras acústicas, la percusión caribeña y una interpretación vocal que privilegia la cercanía antes que el virtuosismo.El EP abre con la canción que le da título al proyecto, una declaración de principios sobre la paciencia y la confianza en los procesos. Es una pieza luminosa que resume el concepto del álbum: entender que las cosas importantes encuentran su momento. A partir de ahí, temas como «La canción de la hora», «Bachata en la sabana», «Dime corazón», «Mesita de noche» (un tributo notable a Víctor Víctor, una de las influencias más claras en su música) y «Física» exploran distintas facetas del amor, la memoria y la cotidianidad, manteniendo una coherencia constante.Tal vez el único dilema con la propuesta de Manerra radique en la comparación de su sonido y estilo con gigantes de la música dominicana, quienes son notablemente sus influencias. Esto bien podría jugarle en contra o, por el contrario, convertirse en su mejor carta para dar continuidad a un legado que alguien debe mantener vivo.
The Marlone – The Godfamily’s
The Godfamily’s, la segunda producción del rapero underground The Marlone, llega después de varios años de sencillos, colaboraciones y proyectos que expandieron su identidad dentro del rap local, convirtiéndose en un punto de encuentro para una generación de artistas que comparte una misma visión del hip hop. El título no es casual: más que un proyecto solista, funciona como un manifiesto colectivo. A lo largo de diez cortes, The Marlone demuestra que ha dejado atrás la necesidad de probar su versatilidad. En lugar de saltar entre estilos para exhibir recursos, construye un universo cohesionado donde el rap sirve como eje sobre el que giran distintas sensibilidades sonoras. La producción oscila entre beats sobrios, texturas atmosféricas y momentos de mayor agresividad, permitiendo que cada invitado encuentre su espacio sin desdibujar la identidad del álbum. La cantidad de colaboraciones podría sugerir un disco disperso, pero ocurre lo contrario. Nombres como Numenosis, JWLJWL, Aekis, Matsumura, MC Jeral, H-OFER, Rvper, Jash, DKAPO, SMFree23, MC Engel y Andy Frck no aparecen únicamente como invitados; representan una red creativa que evidencia la efervescencia que vive la escena alternativa del rap dominicano. The Godfamily’s encuentra su fuerza precisamente en esa sensación de comunidad. Canciones como «Nunca me lo pidió», «Piki», «Flor de sal» o «Odisea» muestran distintas facetas del proyecto, alternando entre reflexiones personales, demostraciones de habilidad técnica y ejercicios de química entre MCs. No hay una búsqueda obsesiva por el sencillo viral; el interés está puesto en mantener el ritmo narrativo del álbum. Más que reinventar el rap dominicano, The Godfamily’s confirma que existe una generación decidida a construir su propio canon sin depender de fórmulas comerciales.
