Por: Max ‘Drlacxos’ Cueto + Manuel Betances.-
Para muchos, Laura Rivera siempre estará ligada a la nostalgia noventera de Tribu del Sol. Sin embargo, encasillar a una de las voces más versátiles de la escena dominicana en un solo capítulo sería un error. Entre pop-rock, jazz, tablas de teatro y una discografía que refleja su propia madurez, Laura ha demostrado que el arte no es estático, sino un reflejo directo de la vida misma.
A propósito de su show «Todo lo que soy«, donde celebra una década de exploración en los escenarios, nos sentamos a conversar con ella. Hablamos sobre el peso del tiempo, la evolución de la música alternativa femenina en el país, el talento de sus hijos y por qué a pesar de todos los matices descubiertos en el camino la rockera que lleva dentro sigue siendo su lugar más libre.
Discolai: ¿Cuál ha sido el mayor reto de mantenerte en los escenarios en estos 10 años?
Laura Rivera: Bueno, yo creo que el mayor reto de permanecer en los escenarios estos 10 años ha sido crecer; o sea, crecer para un artista implica, no estoy hablando del ámbito artístico, sino de crecer como persona. Ya tú no eres un chamaquito que vive solo para la música y que la música ocupa todo tu tiempo. Cuando tú creces y te conviertes ya en un adulto, y tienes responsabilidades, tienes familia y tienes trabajo, tú tienes que encontrar los espacios donde cabe la música, y a veces eso corta muchísimo la creatividad. Por eso, a mí se me ha hecho difícil mantener el flujo de la creación, más que nada.
Yo sí me puse una meta, y no fue que solo me puse una meta, fue que cuando íbamos a hacer ‘Despertar’, yo dije: «¿Tú sabes qué? Si yo no hago este disco este año, yo dejo la música«, literalmente así. O sea, fue como un deadline que yo me puse a mí misma, y era una necesidad que tenía de crear. Entonces, en esos momentos tú sacas el espacio, tú sacas el tiempo, tú sacas los momentos, pero no es lo normal que tengas todo ese tiempo y todos esos recursos también, porque tú tienes que asignar los recursos a diferentes cosas de la vida.
Por eso yo entiendo que crecer es lo más difícil de permanecer en un escenario. Cuando tú vienes de un mercado donde realmente tu éxito no se mide tanto a nivel económico, sino: «Bueno, ella es exitosa porque ha permanecido», pero eso tiene un costo, todo tiene un costo. Entonces, en ese sentido, siento que ha sido difícil permanecer en los escenarios.
Tu carrera siempre será asociada a Tribu del Sol, pero ¿qué ha cambiado de aquella Laura a la actual?
Bueno, esta pregunta tiene muchísimo que ver con la anterior, porque la Laura de 16 años que empezó con Tribu del Sol no tenía más nada que sueños y su talento; y tal vez no sabía cómo amplificar ese talento o cómo trabajarlo. Solamente se desvivía por subirse a un escenario y era feliz con eso. Obviamente, mucho ha cambiado de allá para acá en muchos sentidos, porque cuando cambia la persona, cambia el artista. Sobre todo, la Laura de ahora es una mujer que ha aprendido mucho de la vida y que tiene otras… no prioridades, porque para mí el arte sigue siendo una prioridad full, pero es una persona que ha transitado cosas en la vida que definitivamente marcan lo próximo que yo haga.
Aparte del crecimiento artístico en ese sentido, por las vivencias que uno ha tenido, hay un crecimiento en la parte profesional, en la parte de entender un poco más el negocio; o no tanto el negocio, sino hasta los requerimientos o las mismas cosas que uno quiere. O sea, cuando yo tenía 16 años no sabía cómo explicar muchas cosas de lo que quería y me quedaba callada. Ahora yo creo que tengo mucho más claro lo que soy, y me encanta pensar que todavía no lo tengo descifrado y que me sigo descubriendo. Antes le tenía miedo a eso; ahora no, ahora me encanta. Yo no sé con qué voy a salir después, porque tengo que vivir para poder reflejarlo en mi arte, y esa idea me fascina.

Has pasado por varios proyectos como el de Retro Jazz y colaboraciones diversas, ¿cuál ha llenado más tus expectativas como intérprete?
Con Retro Jazz, yo siempre digo que aprendí cuál era mi capacidad como vocalista. Yo no tenía miedo, pero estaba muy cómoda donde estaba y no me retaba tanto a mí misma, porque sabía que lo que hacía funcionaba para Tribu del Sol o para el mundo del pop.
Cuando Pengbian me llama para Retro Jazz, siempre he dicho que para mí eso fue como una universidad; como: «Ok, ya tú sabes de esto; entonces, ¿qué tal si hacemos esto extra ahora?». Y también me encanta ver a la Laura que empezó con Retro Jazz y a la que está ahora, porque también son dos voces completamente diferentes. En el primer álbum de Retro Jazz yo empecé a jugar con distintos matices, colores e intenciones de mi voz. Pero ahora siento que, humildemente, no me gusta decir esa vaina porque uno suena como aceitoso, probablemente esté en mi mejor momento como vocalista, porque me conozco, y lo que desconozco me atrevo a intentarlo. Antes no me atrevía, y eso me lo dio la colaboración con Retro Jazz y el teatro musical.
El teatro es otra de las cosas que me ha traído muchísima mejoría en mi craft, porque aprender a interpretar como desligarte de ti como persona y verte ya como una intérprete, como una artista, como alguien que tiene el deber de contar una historia como se debe y utilizar su voz, su cuerpo y su esencia para todo eso me ha cambiado completamente. Entonces, no puedo decirte realmente cuál ha llenado más mis expectativas como intérprete. Yo creo que todos han sido como ingredientes extra que le han ido añadiendo un poquito a la sopa, tú sabes; como que cada ingrediente le dio un saborcito diferente que hace este juguito de morir soñando que yo soy ahora.
Hablemos de tus colegas del patio. Vienes de una generación que nos ha dejado el legado de unas Shara Viñas, Mariela Viñas o Ana Félix. Actualmente tenemos otros nombres como Techy Fatule, Nikola, La Marimba, Lena Dardelet, Neni Pión o Letón Pé… ¿Cómo ves esa evolución en las voces, en este apartado, desde el rock a las propuestas alternativas del momento?
Si hablamos de las colegas del patio, o sea, hay una diferencia grandísima y tiene que ver mucho con el estilo, porque si nos ponemos a ver, entre generación y generación ha habido cambios drásticos, pero es por las tendencias que la música popular ha seguido.
O sea, antes, en la época cuando yo empecé, lo que dominaba el mercado era el rock en español y en inglés también. Tú te pones a pensar quiénes eran las grandes artistas de los 90 y la primera que me viene a la mente es Alanis, por ejemplo. Y ya eso marcaba una tendencia y un camino a seguir que nosotras, todas esas mujeres que mencionaste: Shara, Ana, Mariela, seguíamos porque uno escuchaba eso y, además, porque nos encantaba. A mí me encantaba el grunge y eso era lo que me gustaba. Y aunque no necesariamente todo el tiempo lo aplicaba como cantante, esas eran mis influencias.
Entonces, ahora podemos ver que el mercado ha cambiado muchísimo y que ya el rock no es el principal producto que se consume, sino que hay más fusiones, hay más música alternativa, y siento que la tendencia con las cantantes dominicanas ha sido seguir eso. Por eso vemos mucho más fusión, mucha más música tipo world music, que está muy cool que aquí estemos haciendo eso.
Pero eso también cambia la manera de cantar. Ponte a pensar en Billie Eilish, por ejemplo. Esa tendencia ahora de ser un poco más soft, de tener más matices, de ser más emocional; de que la voz no sea quizá algo que irrumpe, sino algo que es parte de un conglomerado que es la canción. La voz pasa a ser como un instrumento más, no el foco principal. Y si lo es, es porque tiene una riqueza que la vemos en cantantes como Nikola, en cantantes como La Marimba o Letón, que tienen su feeling muy claro. Me parece que todas ellas tienen su toque que las identifica y, aunque las identifica full, están dentro de la tendencia.
Entonces, ese es completamente el curso que deben seguir las cosas. A mí me parece que vamos bien. Yo sí siento que aquí hacen falta rockeras, está Gaby de los Santos, pero no me acuerdo de quién más, de verdad. Y siento que hace falta porque esa música, aunque no sea la más popular, no ha muerto. Yo me niego a pensar que el rock se murió.
Hablemos de esta celebración. Una década de andar por varios caminos, ¿cómo te sientes al pasar balance?
Mira, al pasar balance de estos últimos diez años, yo me siento extremadamente complacida y orgullosa porque me he atrevido. Me he atrevido a hacerlo todo, a probar todos los géneros, a ver qué me funciona y qué no, a ver dónde soy yo más real y dónde no debo seguir forzando. Como te dije anteriormente, el teatro para mí ha sido una herramienta superpositiva en mi crecimiento como artista. Yo lo veo y, cada vez que me subo a un escenario… eso sí es algo que yo lo digo siempre, porque es verdad: como yo me pasé tanto tiempo alejada de los escenarios aunque seguía trabajando, verdad, behind the scenes, componiendo, trabajando en producción y grabando para otras personas, el escenario a mí me hacía falta.
Entonces, cuando me subo ahora a un escenario, lo doy todo. O sea, no dejo nada, porque cada vez que uno se sube ahí es un privilegio. Es un privilegio y es una responsabilidad que uno tiene de conectar con la gente, de dar un mensaje, pero de darlo bien; porque tú te puedes subir y dar un mensaje, pero si lo das a medias, la gente se da cuenta inmediatamente. Entonces, trato cada vez que lo hago de darlo todo, de dar y conectar como es. Y todo eso se lo debo al tiempo, a mi edad, a la experiencia, a la cantidad de veces que me he subido a un escenario y la he cagado. O sea, todo eso viene con el tiempo, y eso al principio uno no lo entiende; te lo dicen los viejos y tú dices: «Ay, ahí viene esta boomer a decirme que con el tiempo yo lo voy a entender», pero es verdad que uno lo va entendiendo.
Danos detalles sobre Todo lo que soy, este evento para celebrarlo en grande.
Bueno, Todo lo que soy es algo que… te digo la verdad, yo nunca pensé en hacer. Yo sí tenía el conflicto de que siento que soy todo eso. O sea, yo decía: «¿Cómo traigo a una misma noche a todo el público que me ha conocido o me ha seguido por tal o cual cosa?». Porque no pegan, no combinan, no es el mismo público. Y dando mente, mirando hacia atrás, me puse a ver fotos y videos y decía: «Ah, pero es que eso está ahí, o sea, yo soy todo eso». La bohemia es lo que me hizo enamorarme a mí de la música. Desde cuando oía boleros en casa de mis tíos que fueron los que me hicieron amar el bolero y la trova con mi mamá y mi papá, el bossa nova, toda esa vaina… Eso era lo que escuchaba en mi casa, con lo que crecí. Y lo que me hizo enamorarme de la música fue eso: Tito Rodríguez, La Lupe, João Gilberto, Elis Regina, Silvio… tú sabes, todas esas cosas.
Entonces me dije: «Cada día tiene su encanto y cada parte de eso es como el rompecabezas de lo que yo soy». Con La Actriz, lo que siento, como te he dicho varias veces es que le debo mucho al teatro musical, y que también hay un público en este país que no tiene ese outlet para cantar sus canciones de teatro. Si te vas a Nueva York, hay muchísimos bares donde la gente está haciendo show tunes, ¿verdad? Aquí eso no existe, y es una generación mucho más joven la que escucha y consume eso. Entonces, ese público está ahí y, para mí, esto es como un agradecimiento. La actriz es más que nada un agradecimiento a lo que he ganado al estar en el teatro musical.
La Rockera, imagínate tú, ¡eso es lo que yo soy! Al final, eso es lo que soy. Y siento que tengo mucho tiempo tratando de no renegar, porque… como dijiste anteriormente en una de las preguntas, Tribu del Sol siempre va a estar asociado conmigo. Pero durante mucho tiempo traté como de no caer solamente en eso e hice mucha lucha con eso; en algunos conciertos decía: «No voy a cantar canciones de Tribu». Pero eso es lo que soy también.
Entonces me hubiese encantado, e incluso lo intenté traer a Papolo y hacer una pequeña reunión, porque al final somos una familia. Pero no se va a poder. Y de igual manera dije: «Bueno, igual tengo que hacer honor a mi banda y a donde empecé en esta carrera». Entonces eso es lo que va a pasar con la rockera.
Y La Rivera es ya como la presentación de todas esas experiencias y todo lo que he hecho durante todos estos años, hacerlo ya como un conjunto de canciones, incluyendo temas míos y cosas nuevas para que el público vea realmente dónde estamos en esta etapa.
Si tuvieras que elegir entre ser La Bohemia, La Rockera, La Actriz o La Rivera, ¿cuál eliges y por qué?
Si tuviera que elegir… yo he peleado mucho con esa idea, por lo mismo que hemos hablado todo este tiempo: porque siento que soy un conjunto de influencias y de cosas que me gustan y que disfruto hacer. Pero siento que mi corazón, en realidad, está en la rockera.
Me siento más viva cuando estoy haciendo rock. Me siento más desinhibida, más libre, sin miedo… irreverente. Esa es la palabra: completamente libre. O sea que si hoy me dicen que tengo que elegir, elijo la rockera.
Yo no sé, ¡mañana puede ser que diga otra cosa!
Hablemos un chin de Laura la madre, la mamá de Diego e Ilan. ¿Qué te parece que tus hijos hayan tomado el camino de sus padres?
Bueno, yo creo que ese es mi logro más grande, de verdad. Uno siempre quiere dejar un legado y quizá con la música, hasta cierto punto uno lo ha hecho, aunque nunca del todo como quisiera… uno quiere dar más o que las cosas sean distintas. Pero con mis hijos no me pasa eso. Con mis hijos siento que ese es mi verdadero legado, porque tengo dos hijos que por motu proprio eligieron la música, o que la música los eligió a ellos.
Porque si te cuento… o sea, Diego empezó a tocar solo desde que agarró una guitarra, e Ilan cantaba antes de hablar. Ilan tuvo muchos problemas para hablar y, cuando empezó a hacerlo, ya cantaba. Cantaba el Ave María, tarareado, pero lo cantaba afinadito. Nosotros nunca, nunca les impusimos la música, pero la música fue inevitable para ellos; estaban rodeados de música todo el tiempo. Me alegra tanto que ellos la hayan elegido, así como la música los eligió a ellos.
Siento que Diego es un prodigio en su instrumento y en muchos otros, porque no solamente toca el bajo, Diego es probablemente el mejor músico de la familia… de la familia entera, incluyéndolos a todos para allá. Y de Ilan siento que es el más artista de todos nosotros. A mí no me deja de sorprender ninguno de los dos.
Sé que es un camino difícil el que les toca a ambos, pero sé que cuando tienes un camino difícil porque tú lo elegiste, es más fácil llevarlo. Así que lo único que espero es que no se rindan, que continúen con el legado mío y de su papá. Ay, Dios… hasta se me aguan los ojos.
Sabemos que empezaste este camino muy joven. ¿Qué consejo podrías darle a ese o a esa joven que inicia en esta escena?
Yo creo que mi consejo para la gente que empieza muy joven en esto es que no se dejen encasillar, ni siquiera por lo que a uno le gusta. Porque cuando uno empieza muy joven, entras en un molde que quizás tú mismo construiste, pero a lo mejor dejas que eso te defina. De repente, quieres sacar un brazo o una pierna, o brincar fuera de esa cajita que tú mismo creaste, pero te da mucho miedo porque ya creaste algo, una identidad, un nombre o un producto con el cual mucha gente se identifica.
En el momento en que tú dejas de identificarte con eso, te sientes incómodo, incompleto y frustrado. Por eso, mi consejo para cualquier persona joven es: «atrévete a cambiar, atrévete a salir de la cajita y a probar cosas nuevas». Uno realmente no sabe cuánto la vida te cambia y cuánto eso va a transformar tu música. Deja que cambie tu música así como cambia la vida, sin miedo.
Laura Rivera estrena un nuevo sencillo: «La Villana».
Puedes escuchar esta entrevista en nuestra cuenta de mixcloud, esta entrevista se realizó para programa radial Emisión Discolai por RFI Santo Domingo 90.9 FM, lunes 6:00 PM y re-trasnmision martes 8:30 AM. Y la edición internacional por Musica Maestro Radio (online) los martes a las 2:00 PM

