Yasser Tejeda: “Para mí es un honor ser de los pocos dominicanos representando al país.”

por: Manuel Betances.-

Mientras celebra los 17 años de Mezclanza, el disco que marcó el inicio de su camino como solista, Yasser Tejeda vive uno de los momentos más importantes de su carrera. El músico dominicano forma parte del elenco del musical Buena Vista Social Club en Broadway, lleva su música a la banda sonora y a una escena de Office Romance, la nueva película protagonizada por Jennifer Lopez para Netflix, y al mismo tiempo mira hacia atrás para reconocer el recorrido que comenzó hace casi dos décadas. En esta conversación, tocamos estos tres temas, y nos habla sobre los desafíos de Broadway, el inesperado llamado de Hollywood y la evolución artística que lo ha convertido en uno de los principales embajadores de la música dominicana contemporánea.

Buena Vista Social Club a New Broadway Musical

¿Cómo te integras al elenco de el musical Buena Vista Social Club?

Bueno, es una historia medio larga. Mi inclusión en el musical de Buena Vista Social Club comenzó porque me recomendaron para las audiciones a finales de 2022. Hice la audición sin pensar mucho que me iban a elegir, porque eso era algo completamente nuevo para mí. Nunca había hecho algo de Broadway ni tenía varias líneas actuando.

Hice la audición y, al día siguiente, me respondieron: «Usted está en el equipo». Súper cool. Luego, en 2023, hice lo que le llaman las lecturas y workshops, que es cuando están armando el script, poniéndolo todo junto. Hice varias lecturas y ahí fui aprendiendo un poco más sobre el proceso, hasta que luego me ofrecieron hacer Off-Broadway. No pude hacerlo porque ese fue el año en que lancé mi disco La Madrugada y estaba tocando mucho. Ya tenía varias fechas comprometidas y no me pude comprometer con la obra.

A pesar de no poder estar desde el inicio, ¿cuándo logras integrarte oficialmente al elenco y a Broadway?

La obra empezó en 2025, el año pasado. Como no me pude comprometer, ya tenían a otro tresista increíble, que se llama Renecito Avich. El año pasado me llamaron para ver si este año podía hacer solamente las funciones de los martes y miércoles. Yo dije que sí y ahora soy parte del elenco. Me encanta formar parte de él.

Ahí estoy tocando cuatro cubano y haciendo el papel de Eliades Ochoa. Para mí es un honor ser parte de este elenco. Estoy aprendiendo muchísimo de la cultura cubana, de los ritmos, del son, y desarrollándome cada vez más en este instrumento, el cuatro.

¿Cómo fue ese proceso de pasar de la música dominicana a hacer una inmersión, por así decirlo, en la música cubana, que es tan amplia y rica como la nuestra?

Antes tocaba un poquito de tres y de cuatro gracias a mis viajes a Villa Mella, antes de mudarme a Estados Unidos y también cuando iba de vacaciones. Iba donde Cundengo, Jesús Minier del Rosario, un luthier increíble, además de guitarrista, tresista y cuatrista dominicano, que está en Mata de los Indios, Villa Mella. Iba mucho allá; bueno, iba todos los sábados junto a mi amigo Joel Martín a aprender un poco del tres y del cuatro, de cómo él los usa en el merengue también, en el son y de cómo domina esos instrumentos.

Después de un tiempo dejé de tocar tanto el cuatro y el tres, pero ahora los he vuelto a integrar, y me encanta todo lo que estoy aprendiendo, todo lo que estoy desarrollando y cómo he ido creciendo dentro de la obra Buena Vista Social Club. Para mí es un honor, y también un honor ser de los pocos dominicanos que están ahí representando al país. Estaré en la obra durante todo el año, los martes y miércoles. Así que los que vengan a Nueva York, y los que ya están aquí, que me avisen para que vengan a verme a Broadway.

Office Romance en Netflix.

¿Cómo inicia todo esto, el estar en Office Romance, filme protagonizado por Jennifer Lopez para la plataforma Netflix?

El proceso de estar en la película con J.Lo en Netflix fue súper orgánico. Eso comenzó con un correo electrónico que mi equipo y yo recibimos en febrero de 2025. Decía: «Nos interesaría una canción de Yasser para una película. Déjennos saber si están interesados». Les respondimos de inmediato y ahí nos confirmaron que querían mi canciónTodo va a marchar‘, de mi disco La Madrugada, para que formara parte de la película.

Pero, dando un poco hacia atrás en la historia, ¿cómo llega tu nombre a la producción de Office Romance?

Un poco del background de cómo pasó todo, porque para mí fue una sorpresa recibir ese correo de la nada. Luego de que ya sabía que iba a hacer varios arreglos, adaptaciones y grabaciones para que mi música estuviera en la película, le pregunté a la supervisora musical cómo habían llegado a mi proyecto.

Ella me contó que, en el script, había una parte que transcurría en República Dominicana y estaban buscando músicos jóvenes que hicieran un estilo de música con raíces dominicanas y ese sabor tan nuestro. Algunos profesionales de la industria en Nueva York les recomendaron varios nombres y, entre ellos, estaba el mío. Entonces buscaron mi música, vieron mi presentación en el NPR Tiny Desk Concert, se enamoraron del proyecto y así fue como entramos en Office Romance, de Brett Goldstein y Jennifer Lopez, que está en Netflix. Si no la han visto, los invito a que la vean y la disfruten.

Qué ocurre luego de que fuiste elegido con tu proyecto para la banda sonora? ¿Cómo fue ese proceso de preproducción?

Mientras todo se fue desarrollando, el director y la supervisora musical vieron mi presentación en el NPR Tiny Desk Concert. Al director le encantó cómo nos veíamos en cámara junto con la banda y dijo: «Pero estos muchachos están haciendo una música increíble. ¿Qué tal si los incluimos en una escena de la película?». Ahí fue donde surgió también mi participación como artista, junto con mi banda. Fue una experiencia increíble. Me siento súper afortunado de que una canción original mía haya sido elegida para formar parte de una película durante más de dos minutos. Más allá de que esté en Netflix, una plataforma que todo el mundo conoce, me llena de orgullo que esa escena ocurra en mi país, República Dominicana.

Mi música acompaña el momento en que llegan a República Dominicana, específicamente a Samaná, mostrando los paisajes tan increíbles y hermosos de nuestra isla. Ahí está sonando mi canción y, además, pueden verme a mí y a mi banda tocando mientras J.Lo y Brett Goldstein están bailando.

Hablemos entonces de cuando ya están en el set. ¿Cómo fue esa vibra de estar en una producción de ese nivel y, además, en tu país?

El proceso de producción fue súper chévere, muy amigable y relajado. El director, Ol Parker, es una persona muy agradable. También nos dio mucha flexibilidad. Para él, lo más importante era que disfrutáramos el proceso, y así fue: nos lo gozamos muchísimo. Grabamos en Samaná y duramos una semana allá. Fue un proceso muy bonito. Además, fue especial ver a gente del equipo de producción de República Dominicana participando en el proyecto. Había personas que me conocían y que no sabían que yo iba a estar ahí. Fue algo súper lindo.

Todo va a marchar» fue uno de los temas elegidos para ambientar la escena en la que participas. ¿Cuál fue la respuesta de la producción para incluir tu música?

Ellos se enamoraron de mi canción Todo va a marchar y realmente no hubo un proceso de selección. El director dijo: «Yo quiero esa canción», y la supervisora musical también estuvo de acuerdo. Así fue como eligieron Todo va a marchar para la película. Luego hubo otras dos canciones para las que querían que hiciera adaptaciones con ritmo dominicano. Una de ellas fue Fade Into You, de Mazzy Star. Es una canción tremenda, y yo sentí que podía llevarla hacia una onda más de bachata y bolero, algo bien sensual. Me encantó cómo quedó ese arreglo.

La otra canción que sugirieron fue Dim All the Lights, de Donna Summer. Esa la adapté a merengue. Me gustó muchísimo el resultado. Recuerdo que, mientras buscaba referencias para hacer esa adaptación, pensé en artistas como Juan Luis Guerra, que hizo una versión merengue de Don’t Stop ’til You Get Enough, de Michael Jackson; también en Las Chicas del Can con su versión de Jolene, y en Dionis Fernández con su adaptación de Rhythm of the Night. Pensé: «Si ellos lograron hacer algo tan chévere llevando esas canciones al merengue, ¿por qué yo no puedo hacer lo mismo?».

Todo ese proceso de selección y adaptación fue muy natural. Hicimos los arreglos prácticamente desde cero. Grabamos en un estudio excelente llamado Pinch Recording, donde registramos todo en vivo con la banda. Fue una experiencia súper linda. De todo ese proceso aprendí muchísimo y me encantó haber sido parte de esta producción.

Mesclanza e inicios en la música

Tienes una trayectoria amplia, con diversos proyectos y artistas, como músico que fue integrándose a una escena que te abrió un universo musical. Cuéntanos cómo fueron esos inicios antes de lanzarte como líder de tu propio proyecto.

Yo a veces veo ese número y ni me lo creo: hace 17 años fue que lancé ese disco. Y si me voy más atrás, hace casi 20 años ya estaba trabajándolo, pensando cómo iba a ser. Empecé en el Conservatorio Nacional de Música tocando en ensambles de Crispín Fernández, Javier Vargas, Federico Méndez y Yann Martínez. En el conservatorio también coincidí con mi gran amigo Otoniel Nicolás, y él y yo siempre hicimos muy buena química tocando juntos.

Pero, yéndome un poco más atrás, cuando entré al conservatorio tenía entre 15 y 16 años. Recuerdo que, después del primer o segundo semestre, empecé a tocar con Grupo Negros. Ese fue mi primer trabajo profesional. Al año siguiente, a finales de 2005, empecé a tocar con Xiomara Fortuna como director musical. Esos años, 2005, 2006 y 2007, fueron oro para mí porque estaba expuesto a muchísimos tipos de música. Consumía música todo el tiempo y tocaba durante todo el día: en el conservatorio, en los ensayos con Xiomara y en los conciertos. Después de tocar con Xiomara, las puertas comenzaron a abrirse. Más gente empezó a conocer mi trabajo y ahí fue cuando empecé a tocar con Marassá, Roldán, Luis Días, Irka Mateo y Toné Vicioso, cuando regresó al país. En esa misma época también hacía residencias de jazz junto a Otoniel Nicolás en la batería. Primero tocábamos con Joe Nicolás en el bajo y luego con Luis Félix. Ahí fue naciendo ese trío y yo empecé a llevar composiciones originales. Poco a poco fuimos dándole forma a lo que terminaría siendo Mezclanza.

Precisamente, hablemos de los 17 años de Mezclanza, tu primer hijo discográfico, luego de un largo camino recorrido junto a otros músicos dominicanos.

Mezclanza es el resultado de mucho estudio, mucha investigación, pasión e influencias. También de haber tocado con artistas que estaban fusionando la música dominicana desde distintas perspectivas. Por ejemplo, con Xiomara aprendí mucho de su forma de abordar los arreglos y también de cómo nosotros aportábamos nuestras propias ideas. Con Luis Días aprendí de su acercamiento a distintos estilos; con Irka Mateo, con Dulúc, de su conexión con las raíces; y al mismo tiempo yo iba al campo, asistía a diferentes manifestaciones culturales, iba a Villa Mella para entender mejor el tres y el cuatro con Jesús Minier del Rosario, «Cundengo». También veía los Congos de Villa Mella, el Pri-Prí y muchas otras expresiones de nuestra cultura.

Mezclanza es el resultado de todos esos años en el conservatorio, de esa investigación, de tocar con esos artistas y de la química que tenía con Otoniel Nicolás en la batería. Yo llevaba los riffs, las composiciones, y entre los dos empezábamos a construirlas: «Mira, aquí puede entrar este ritmo, aquí puede pasar esto otro». Todo fue fluyendo de una manera muy orgánica. Recuerdo incluso que algunas ideas de Mezclanza nacieron mientras estaba tocando con Luis Días. Muchas canciones fueron tomando forma gracias a esa influencia y a todo lo que estaba viviendo en ese momento.

A la distancia, ¿cómo escuchas y qué piensas de ese producto final?

Cuando escucho Mezclanza hoy, después de todo lo que ha pasado y de haber lanzado varios discos más, me gusta mucho. Siempre pienso: «¡Guau!, qué atrevidos fuimos haciendo esa mezcla y esa fusión». La energía que quedó capturada en ese disco es el resultado de todos esos años y de ese espíritu de experimentar sin límites, sin parámetros y sin miedo. Me siento muy orgulloso cada vez que lo escucho.

Este agosto, además, vamos a celebrar los 17 años del disco con un concierto. Hace casi diez años que no tocábamos gran parte de esa música, así que decidí hacer una presentación en Joe’s Pub el 14 de agosto, a las 9:30 de la noche, para rendirle homenaje a Mezclanza y volver a tocar esas canciones después de tanto tiempo. Siento que va a ser un momento muy poderoso.

¿Qué recuerdos te trae Mezclanza después de tanto tiempo?

Cada vez que lo escucho vuelvo a esa época de mi vida. También me confirma algo que siempre he sentido: que cuando uno sigue sus sueños, su pasión y hace lo que realmente quiere hacer, al final el resultado vale la pena. Mientras hacía ese disco pasé por momentos buenos, malos, por muchas dudas e indecisiones. Hubo de todo. Pero cuando veo el resultado y, sobre todo, la conexión que todavía tiene con la gente que quiere ese álbum, siento una gratitud enorme y mucho orgullo.

Así que, para los que estén en Nueva York o vengan de visita, el próximo 14 de agosto estaré tocando Mezclanza en Joe’s Pub, después de tantos años. Va a ser un concierto muy especial y estoy seguro de que va a estar encendido.

Muchísimas gracias por el espacio, por la entrevista, y bendiciones para todo el mundo.