10 momentos que convirtieron a Joseito Mateo en Rey.

Por Manuel Betances.

Con más de 70 años en el mundo de la música antillana, y siendo un referente de varios ritmos en el caribe, Joseito Mateo despide una dilatada trayectoria con el respeto y cariño de su pueblo, y de todo aquel que bailó con cada una de sus canciones.
José Tamárez Mateo, nació el 6 de abril de 1920 en el paraje de Juana la Brava, cerca de San Isidro en Santo Domingo, dejando este plano físico con la satisfacción de ser reconocido a nivel mundial: en su patria con El Gran Soberano 2004, y en Estados Unidos en el Grammy Latino con el premio Excelencia Musical que entrega la Academia Latina de la Grabación, por sus aportes a la música latina.

Lo mejor es que nos deja un legado sin par, dentro y fuera de su tierra. Joseito fue por así decirlo nuestro primer front-man dentro del merengue, en una época donde el director de orquesta tenía la orden de cualquier movimiento al inicio o final de cada pieza musical.

Por eso aquí tenemos 10 momentos (solo 10 por cuestión de espacio) que le hicieron merecedor de varios títulos, entre ellos El Rey del Merengue.

1) Hacer covers y crear tendencia en adaptaciones:

  • Jingle Bell (1956): Antes del que el tren de la navidad del maestro Félix del Rosario llegara de gira por la isla cada diciembre, ya Joseito andaba adaptando piezas claves de la época, y de manera magistral en nuestro ritmo nacional. Iniciaría con esta versión traducida y conocida como “Cascabel”. Repetiría la hazaña al grabar un álbum navideño en 1979 con la producción “Navidades en Santo Domingo”.
  • Jardinera (1964): Seguiría adaptando temas populares latinos, cuando al tomar el tema “A Jardineira” (1939) popularizado por Orlando Silva, graba una de las canciones más versionadas en la isla (desde Fernando Villalona hasta El Original 4-40).
    Se trata de una composición adaptada por Benedito Lacerda y Humberto Porto en 1938, aunque la pieza es un tema popular original de Bahía, introducido por Hilário Jovino Ferreira al carnaval carioca en 1899.

2) Inspirador de clásicos del merengue: El Negrito del Batey (1966).

En los años de la Era de Trujillo a todo el dominicano “se le puso en China” el poder salir del país, y Joseito fue victima de esta situación. Ocurre que en La Habana, ya con un contrato para grabar un disco y con las piezas seleccionadas que formarían parte del mismo, incluida “El negrito del batey”, este no pudo viajar, por lo que su lugar fue ocupado por el también dominicano Alberto Beltrán, quien fue conocido desde entonces por el público cubano como “El negrito del batey”, en lugar de su verdadero inspirador. Claro, que años más tarde El Diablo Mateo recuperó su trono con todo y apodo.

3) Fue figura principal de varias orquestas de renombre.

Sus inicios se remontan a su participación en la Orquesta San José aquí en el país, y posteriormente en uno de sus tantos viajes, decidió quedarse en Cuba para cantar junto a Celia Cruz y La Sonora Matancera, grupo muy popular en ese momento. Para 1962 participó como vocalista en la primera gira del «Gran Combo» a Panamá, para promocionar el disco ‘El Gran Combo con Joseito Mateo’.
De esta época recordaría años más tarde: “El Gran Combo estaba muy bien conmigo, me adapté a cantar plena, bomba, guaracha, boleros, pero después me tuve que regresar a Santo Domingo a limpiar mi nombre. Le estaban cayendo atrás a todos los que estuvieron con Trujillo, y en la República decían que yo era un espía y andaba huyendo”.

4) Aunque era “rival” musical de Johnny Ventura, se llevaban bien y grabaron juntos.

Siempre se disputaron el título de Rey, pero lo que si es cierto es que el pueblo gozó cada una de sus producciones sin medir quien era mejor que quien. Para probar que así siempre fue, aquí les dejamos un tema autoría del Maestro Rafael Solano, donde Joseíto canta (pidiéndole permiso a Niní Cáffaro) y el combo de Johnny toca.

5) Joseíto convertía en éxito lo que cantaba.

Reconocido como un gran vocalista y showman sobre el escenario, su manera ágil de bailar junto a sus dotes vocales, le mereció el reconocimiento en todos los escenarios y estudios donde se presentó. No era para menos que los temas que interpretaba fueran coreados y recordados, desde Bambaraquiti, Merenguero hasta la tambora o Feliciana. Aquí uno de los más emblemáticos dentro de su discografía: La chiva blanca.

6) La “tiradera” existe mucho antes de lo que creíamos.

Mientras Johnny Ventura decía: “El tabaco es fuerte, pero hay que fumarlo…” por 1973, se vivían tiempos convulsos en los llamados “12 años de Balaguer”. Y claro, como la música siempre lleva como trasfondo el componente de la denuncia no era para menos desahogarse de la realidad que se vivía.
Como es sabido, la política siempre ha estado presente en nuestras canciones y esas metáforas podían dejar claro el bando por el que se apostaba, ante esto para 1974 Joseito Mateo decía: “Te fumate tu tabaco, y a mi no me dite na…”
Para buen entendedor, …
Diferencias políticas que quedaron atrás.

7) Joseito grabó con los grandes, dentro y fuera del país.

Aparte de grabar con orquestas icónicas de la música latina, también es justo resaltar que Joseito llegó a participar en una grabación del popular Trio Reynoso con Tatico Henríquez (en una de sus primeras grabaciones como acordeonista) aquí en República Dominicana. Resulta que en este tema El Rey del Merengue toca la tambora, hace coros y es mencionado en el mismo en par de ocasiones. Escuchen.

8) A pesar de los tiempos, seguía fiel a sus creencias políticas.

Algo que siempre le identificó fue sus creencias y sus corrientes políticas, amén de que sus seguidores estuviesen de acuerdo. Al menos mantuvo una posición de coherencia y sus simpatías por un candidato se vieron reflejadas en dos producciones musicales: `Balaguer Siempre Balaguer` (1986) y `Yo Sigo Con Balaguer` (1994).

9) Y a pesar de los años siguió grabando.

El sueño de todo artista es morir en pleno apogeo de su obra, ya sea en un escenario, grabando, bailando, o sea trabajando. Y hasta aquí Joseito también fue coherente. Siete meses antes de su muerte causó revuelo al anunciar y presentar al mundo a su novia de 46 años, a la que le dedicó lo que fuese su última grabación. Se trata de la salsa “Entre Candilejas”, grabada a sus 97 años. Y así es que se forjan las carreras: trabajando hasta el final.

10) Lo que cantó se cumplió.

Desde pregonar que era El Negrito del Batey y hacérselo saber al mundo, sus canciones fueron reflejo de su agitada vida, dentro y fuera del espectáculo. Pero quizá lo que más aplaudimos, aparte de su obra, es que con su muerte celebramos una vida llena de logros, y que durante su funeral no se prendieron velas, sino que todos bailaron y bebieron, y ese es el mejor tributo a su trayectoria, porque en la funeraria donde velaron su cadáver y en el cementerio donde hoy reposa, todos festejaron con respeto la partida de un Rey.

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