por: Max ‘drlacxos’ Cueto.-
Cuando escuché Rorschachs, (meses antes de su lanzamiento) entendí que The Cat Lady no temía mirar hacia adentro. Su segundo álbum es una exploración de la salud mental, de esos rincones donde habitan la tristeza, el desamor y la incomodidad, pero también la belleza que puede brotar del caos. Conversar con Giancarlo simó fue como asomarse a ese proceso, una mezcla de vulnerabilidad, humor y lucidez, donde el arte se vuelve terapia y la honestidad, una forma de resistencia. Desde Bogotá, donde hoy residen, la banda abraza nuevos retos, nuevas lenguas y nuevas sonoridades, reafirmando que su norte no es seguir modas, sino crear desde la verdad. Esto fue lo que nos contó:
¿Por Qué Rorschachs?
Mira, el nombre Rorschachs salió después de que me di cuenta, como de un patrón. Yo juego mucho ajedrez, y eso como que me ha abierto la mente; como que hay muchos patrones, ¿verdad? En ese momento qué sé yo, 2018, 2019 yo estaba terminando una relación, me divorcié y estaba en el peor momento de mi vida: en el amor, en el trabajo… o sea, estaba en una agencia que me estaba explotando a otro nivel. Todas las canciones que estaba escribiendo eran lo más dark que había escrito en mi vida, y todas tenían que ver con eso, con sentirme triste, con estar en mi peor momento, con contemplar el suicidio, con mucha cosa oscura. A diferencia del primer disco, que era todo amor y felicidad, este fue la antítesis total.

Entonces, luego de haberme chocado con esa pared y encontrar ese concepto de que todas las canciones hablaban de salud mental, me fui all in con eso y pensé en el nombre Rorschachs. Incluso escribí esa canción poquito antes de encontrar el concepto.
Con Rorschachs presentan un disco conceptual sobre un tema que no se toca mucho y es la salud mental. ¿En qué momento decidieron que este sería el hilo conductor de su segundo álbum?
A mí siempre me ha gustado todo lo relacionado con la psicología, y siento que, en contraste, la canción más feliz del disco es la que le da nombre al disco más oscuro. Y nada… ¿Cómo logramos que mezclar tanta cosa no se convierta en caos? Es verlo como si estuvieras preparando un plato: probando, dejando que las cosas reposen, escuchando la canción un día y diciendo “tú sabes qué, quizá hoy ya llegué a un punto con esta canción; vamos a dejarla hasta ahí y mañana la repasamos”. Si la escucho mañana, o dos días después, y me sigue funcionando, entonces está bien
Justo en la canción que da título a la producción, notamos una mezcla de disco, bolero, bachata, merengue y punk. ¿Cómo logran que esa mezcla no se convierta en un caos?
¿Cómo logramos que mezclar tanta cosa no se convierta en caos? Es verlo como si estuvieras preparando un plato: probando, dejando que las cosas reposen, escuchando la canción un día y diciendo “tú sabes qué, quizá hoy ya llegué a un punto con esta canción; vamos a dejarla hasta ahí y mañana la repasamos”. Si la escucho mañana, o dos días después, y me sigue funcionando, entonces está bien
Pero sí, siempre ha sido parte de nosotros querer meter muchas de esas influencias que tenemos. Las influencias tanto de Alberto como las mías son súper variadas; o sea, podemos estar escuchando un día cumbia rebajada y después de eso estar escuchando metal, o podemos escuchar, qué sé yo, a Anthony Santos y luego a Björk. Toda esa mezcla se refleja quizá no en todas las canciones, pero sí se va a notar en las próximas.
Al final es prueba y error, y se trata de hacer lo que nos gusta. Irse por el camino convencional puede llevarte más rápido a que la gente del mainstream te descubra, pero yo siento que hacer las cosas por amor y por convicción te lleva a conectar con personas que realmente entienden tu música, aunque sean menos. Y eso, al final del día, es mucho más gratificante.
Esa canción que hicimos con Lilo, de Señor Loop, nace justamente de eso: de arriesgarse, de no tener miedo, de asumir que ya tienes el “no” asegurado y salir a buscar el “sí”.
Hablando de Settle, canción que tienen junto a Lilo Sanchez, vocalista de la banda panameña Sr. Loop, ¿Cómo surge y nace esta colaboración?
Todo comenzó más o menos en 2023, cuando estábamos haciendo el disco y le propusimos a otra banda local colaborar en esa canción. Ellos nos marearon, nos barajaron… hasta que llegó un punto en que yo dije: “¿tú sabes qué? No tanto así, pero sí”.
El punto es que luego de eso se lo conté a mi amigo Rafi, de Mood Sounds, y él me dijo: “¿Y qué tal si le tiramos a Lilo?”. Y yo: “Ok, ¿y cómo hacemos eso?”. Entonces él me dijo: “Hace un tiempo, en el podcast, yo le hice una entrevista; tengo su contacto, te lo puedo pasar… tírate la aventura”.
Literalmente, eso fue lo que hice. Le escribí a Lilo: “Hola, soy Giancarlo, tengo esta banda, tengo esta canción; chécala, a ver si te gusta, y hagamos algo juntos”. Y él la escuchó y me dijo: “Vamos”. Después de un tiempo nos sentamos en un videocall y escribimos la letra en más o menos una hora, su parte. Ya después de ahí, la semana siguiente, él grabó eso, me lo mandó y, de una vez, fue.
En un mundo donde los algoritmos premian lo homogéneo, ¿qué significa para ustedes mantener una propuesta “incómoda”?
Para nosotros, que se haya considerado una propuesta incómoda, de verdad me llena de orgullo, porque estamos hablando de temas que son simplemente incómodos, de cosas que la gente no quiere tratar abiertamente, pero que nos afectan a todos. La salud mental nos afecta a todos, quieras o no.
Tratar esos temas, incluso, fue parte de mi terapia, por así decirlo, y espero que también pueda ser parte de la de alguien más. Poder hablar de que hay que tomarse las pastillas si las necesitas, de que tener un desbalance químico en el cuerpo puede ser algo totalmente normal, de ir al psicólogo, o de temas oscuros como la muerte, el suicidio, la pérdida de alguien cercano, el desamor o el no encajar dentro de los patrones establecidos por la sociedad… esos son temas fuertes. A nadie le gusta hablar de eso, pero son temas que hay que tratar en algún momento.

Puede decirse que la banda se ha mudado a Colombia. Con miras a iniciar la conquista de ese mercado, consideran ahora cantar en español, a fin de captar esa audiencia hispanoparlante?
Bueno, esto va a ser algo exclusivo para ustedes, en las próximas dos semanas vamos a entrar al estudio a grabar material nuevo, y la mayoría de esas canciones son en español. Es una onda totalmente diferente a The Cat Lady. Nosotros siempre apostamos por reinventarnos, por encontrar un sonido distinto a lo anterior, porque a uno le aburre hacer lo mismo una y otra vez ,igual que a Alberto, y lo que más nos gusta es experimentar, hacer cosas diferentes, cosas que nos diviertan. Los retos son algo que nos motivan. Y, ¿sabes qué? Hacer una canción en español no era suficiente. Dijimos: ¿qué tal si hacemos un álbum… o más?
Ustedes que ahora viven esos dos mundos,y esta es una pregunta inevitable, ¿cuál es la diferencia que pueden recalcar entre la escena musical de Colombia y la de República Dominicana, o sea, la del patio?
Mira, la comparación más grande que veo entre la escena colombiana y la dominicana es que, aquí en Bogotá y en general en Colombia, hay una recepción enorme hacia todo tipo de género y de sonido. Aquí hay bandas que tú las ves tocando y van 300 o 400 personas a verlas, y son bandas con un sonido o una estética súper rara, incluso incómoda, como hemos hablado antes, pero igual tienen público. En República Dominicana, esas mismas bandas probablemente no tendrían ni diez personas viéndolas.
Aquí hay una aceptación real hacia lo diferente, hacia la experimentación. Además, hay un ambiente para eso: puedes salir todos los días y encontrar conciertos distintos en cualquier parte. Hay cultura musical. En cualquier bar tú llegas y solo tienes que traer tu instrumento, porque el backline ya está puesto. Es mucho más fácil para un artista llegar y tocar en un sitio, a diferencia de República Dominicana, donde tienes que llevar prácticamente todo, y siempre hay líos con la bulla, los vecinos… De verdad, es muchísimo más fácil hacer carrera aquí, lamentablemente.
Mirando hacia adelante, ¿Qué sueños tienen para The Cat Lady en los próximos cinco años?
En los próximos cinco años, nuestros planes son seguir haciendo mucha música, muchas colaboraciones, y seguir trabajando con el mismo amor con el que siempre lo hemos hecho. Ojalá podamos tocar en diferentes países, que nuestra música llegue a más lugares y continuar trabajando de manera honesta, haciendo lo que realmente nos mueve, no necesariamente lo que está de moda.
