por: Manuel Betances.-
Desde paisajes electrónicos hasta fusiones caribeñas y ritmos urbanos que desafían géneros, cuatro nuevas producciones dominicanas nos invitan a un viaje auditivo diverso y sin fronteras. LEAPS & Gioel Martín, Nikóla, Mediopicky y Reptiles Reptiles presentan propuestas que van del misticismo modular al perreo introspectivo, revelando una escena musical tan experimental como vibrante.
LEAPS & Gioel Martín – Caribe Psych Mod
La electrónica siempre ha gozado de buena salud en la isla, algo de lo que el mismo rock puede sentir envidia. De proyectos de PC a Tablets, llegando a consolas de 24 pistas en estudio hasta ser llevados a formato vinilo, se ha visto/escuchado de todo. Lo que presenta el proyecto LEAPS, alter ego del realizador visual y ganador de un EMMY Michael Gassert, o también Joe Leaps, es un esfuerzo junto al experimentado guitarrista Gioel Martín. Tomemos patrones percusivos, efectos etéreos, extrapolación de sonidos análogos a digital, mezclemos con un poco de aire místico y lo que tendremos como resultado es el EP «Caribe Psych Mod». Son tres pistas que LEAPS y sus sintetizadores modulares recrean bajo la exploración de ritmos afro-caribeños mezclados con melodías retro futuristas. Tener en cuenta que dicho material se presentó oficialmente el pasado mes de marzo en Cabarete, costa de Puerto Plata, al norte del país. Les dejamos otro trabajo para descubrir cómo se moldea nuestra música raíz a un concepto eléctrico, guardando una relación polifónica entre cables y cuerdas.
Nikóla – Bengála
Dicen que muchas veces las aguas crecen desmesuradamente en el caudal de los ríos, lo que se traduce en un desborde difícil de contener. A veces, eso es necesario. Así lo vemos en este nuevo trabajo de Nikóla, quien luego de presentarnos varias propuestas con cantos a la naturaleza y a lo desconocido pero con interés de atracción, ahora nos presenta un álbum que muestra ese andar por la vida; un paseo mundano en plan liberación. Es lo que la artista ha venido mostrando poco a poco hasta llegar a «Bengála«, disco de 11 temas que presenta una variedad de sonidos como el zouk, sonido carioca, fusión de bachata, tambores y percusión movida que nos zambullen en las canciones, presentando colaboraciones con figuras de la escena como Emm Silverio («Empapá»), Inka y Funsize («Sákala»), además de guiños a futuros featurings («La culebra se muerde la cola»). Bengála nos trae mensajes positivos, pero también perreo, hype de fiesta, el perderse y dejarse llevar con sensualidad. Y como siempre ocurre también, cada río vuelve a su cauce.
Mediopicky – Forma de cer
Trabajar en lo que te gusta, para muchos por suerte, no cuenta como trabajo cuando es para otros. Pero si trabajas en lo que te gusta y es algo propio, entonces es un hobbie de lo mejor. Así vemos cada trabajo de Mediopicky. Sabemos de su faceta de productor para un mercado fuera del país llevando su sello. Así nos encontramos cómo «Forma de cer», un EP de 4 temas que te lleva del electro-dance, trap-reguetón, lo relax-tranqui, que se convierte en algo corrosivo a ratos llegando a lo mellow por momentos. Pablo o Picky, tiene ese toque de crear piezas que fácilmente no te vas a encontrar en un bar cualquier noche de panas, con ganas de brincar y divertirte. La verdad es que deberías encontrarte con algo así. ¡Déle Play!
Reptiles Reptiles – El Fin de Santo Domingo
Oscar Chabebe es un multi-instrumentista dominicano. Le llega a la guitarra, la batería, al teclado («so-so», dice él) y hace coro cuando está de buen humor. También imaginamos que cuando está de buen humor -o todo lo contrario- se encierra a crear sonidos y atmósferas. Y es lo que ha ocurrido en el tercer trabajo de su proyecto Reptiles Reptiles (cuarto si contamos la sesión en vivo junto a dis.tant y Boundary, ‘Jardín Sonoro V01’ de 2024). Acá nos presenta «El fin de Santo Domingo». De entrada da miedo, pero nada que ver. Es lo que es. Son 7 tracks casi biográficos de la ciudad primada de América. Escuchamos un collage de beats y fragmentos que dan la bienvenida a un EP pasándose del ambient al ga-gá, con aires circenses por ratos, como si montamos una montaña rusa en algún Coney Island anclado en el trópico. Hay sonidos que nos hacen flotar por el espacio, percusiones programadas entre voces que anuncian la llegada de un maremoto (deseando que termine de arrasar con todo), y de momento nos situamos rodeados por patrones de unos palos hasta convertirse en una especie de sarandunga valseada o una tonada porteña envuelta en onda Casio-tone, entre efectos del más allá. Escuchen a Reptiles Reptiles, apoyen en Bandcamp y cuidado con tomar cerveza tibia bajo el sol. Eso.
