Por: Manuel Betances.
‘¿Y la música dónde está? ¿En los cables?’, fue la frase que sirvió de argumento hace unos treinta años por Gustavo Cerati para tratar de explicar un nuevo giro de la banda Soda Stereo, con el que muchos consideran el álbum del trío argentino: ‘Dynamo’ (1992). Pues aquí creemos también aquello de que en los cables hay música fluyendo. Por eso hoy les traemos cuatro discos recientes, de este año, de diferentes estilos, pero con algo en común, el que cada uno apunta desde sus distintos horizontes el darnos a conocer un poco más como pueblo a través de sus distintos sonidos pero, que nos hacen reconocibles en cualquier parte del mundo. Presten atención y lávense las orejas.
Cuatro discos de música electrónica paridos por dominicanos, y que tienes que conocer:
Error Subcutáneo – Temporada Ciclónica.
Regresa el dúo dinámico de la experimentación local con un trabajo que busca continuar afianzando ese camino que han emprendido Mauro Ferreiro y Gonzalo Frómeta. Así nos llega ‘Temporada Ciclónica’, un EP de siete temas que navega entre brisas sonoras viajando sobre las olas del bravo mar Caribe. Acá Error Subcutáneo -aún nos sigue pareciendo divertido y desenfadado el nombre del proyecto- apela al juego de sonidos sobre bases caóticas por momentos, como el track que abre este trabajo y a la vez del primer featuring vocal con Rita Indiana en ‘El perseguidor’, una suerte de canción-performance que cuenta y deja en la mesa tanto de nuestra historia. Seguimos con ‘Bosque’, algo que puede llevarnos a pasear hasta el final entre la melodía de algún viejo bolero olvidado en una caja de discos. Pasamos a ‘Lolo Grams’ que viene siendo la declaración oficial de que hay que divertirse, incluso a la hora de titular un tema y en cuanto a lo musical hay que emplearse a fondo. ‘Caña eléctrica’ nos muestra la esencia pura de ES, que es la de divertirse en el proceso creativo de cada ensayo resultando la joya escondida de este trabajo. ‘Ice Cavern’ es el ojo del huracán del EP, donde la calma precede a cualquier desenlace atmosférico de la región. ‘Volando bajito’ y ‘El Malecón’ nos llevan en esa línea percusiva de unos palos o salve, entre ráfagas de secuencias como si fueran vientos que tumban cocos y retumban en nuestros oídos. Así es que busquen su sombrilla y cobíjense en estos veintisiete minutos repletos de descargas electrónicas y tambores.
Brian Cid – El Velorio del Ego.
Se supone que debimos haber disfrutado de este veterano de la electrónica underground durante el festival Isle Of Light 2020 pero, gracias a la pandemia de ese año nos quedamos con el deseo de ver a este DJ radicado por muchos años en Brooklyn, New York. Conocido por su progressive house, acá tenemos su tercer trabajo que incluye algunas incorporaciones sonoras, lo cual siempre es bueno ver la evolución de cualquier propuesta musical. Con seis tracks que promedian los siete minutos llegando a piezas más largas que la cuaresma, ‘El Velorio del Ego’ deja claro el ingenio de un Brian ahora viviendo en Alemania, y quizá ese nuevo entorno le haga hecho re conectar con sus raíces ya que este trabajo no se aleja de otros discos, pero se siente ese sabor a mangú y conflé de fondo. Meteorite Man, como también es conocido, pone de manifiesto sus raíces en tracks como ‘Sábado de Corporán’ con esa tambora y güira en loop o, en ‘Vakaneria’ el tech-house se apodera de nuestros oídos para dejarnos atentos sin dejar de movernos. ‘Follow who’ o ‘The floor is lava’ nos dejan apreciar ese lado denso del baile cuando ya estamos entregados y no queda más que seguir la fiesta. Ojalá podamos ver a Brian Cid en nuestra isla muy pronto y que nos ponga a gozar. Ya tenemos un adelanto con este nuevo trabajo.
Diego Raposo – YO NO ERA ASÍ PERO DE AHORA EN ADELANTE, SÍ.
El problema de trabajos como este es que toma su tiempo el que sean valorados como merecen. Muchas veces por la insularidad que nos suele arrastrar hacia el complejo de isleño que nos ahoga ante cualquier expresión del arte, buscamos fuera lo que tenemos en las narices. O sea sí, Arca es buenísima produciendo también. Pero tranquilos, este breve análisis no se irá tanto por un estudio sociológico, sino más bien para reivindicar a todos los artistas locales que tienen como norte explotar su creatividad. Diego Raposo lo ha venido logrando, y claro, quizá este es un trabajo muy adelantado a su tiempo y más para la escena. Pero de eso se trata, de tomar las tendencias y reinventar el presente, por eso su segundo disco ‘YO NO ERA ASÍ PERO DE AHORA EN ADELANTE, SÍ’ es el futuro de lo que viene en la isla, el tomar la cotidianidad embarrándola de neo-perreo, sacudiéndola con Industrial y ponerla a brincar con electro-punk, y quien quita que nos enamoremos con luz tenue quemando a la jevita entre art-pop y dance. Eso es lo que ha hecho Diego en doce temas que reúne a una serie de colegas (Mediopicky, Cohoba, Gian Rojas, por mencionar algunos) e invitados que rebozan de talento (yendruy aquinx, Blue Rojo, OKEIFLOU o Kablito, o sea todos los featurings sin distinción). Desde Santiago tenemos buen relevo para la escena electrónica experimental bailando entre IDM, noise, reguetón, hardcore y hip-hop todo mezclado en un jarro de lata de salsa con mucho hielo, más bajo este trópico al pie del Monumento o en la carretera. Denle PLAY, literalmente, porque este trabajo también tiene su edición física en cassette, y darle rewind es válido.
dis.Tant – Bucle Eterno
Luego de presentarnos hace unos meses su ‘Fuera EP’ a modo de prueba, o quizá preparándonos para lo que vendría después, Carlos Zouain bajo su alias dis.Tant entrega su tercer trabajo que si por título es, más obvio no podría ser: ‘Bucle eterno’. En siete tracks demuestra que también la repetición tiene su belleza. Es un disco que en sus primeros tres temas nos dibuja paisajes bit por bit hasta crear loops que se confunden entre patrones del ambient más espacial. Es como la prisa que siempre domina si no sabemos calmarnos. Y esa aparente calma al inicio la encontramos en el tríptico conformado por esa primera parte del álbum con ‘descripción de intenciones’, ‘durmiendo somos presas’, y ‘sobre la ciudad’. La pausa la impone ‘densidad tenue’ con unos vocales que invitan a prepararnos para el viaje que sigue a continuación. Es con ‘sincronización imaginaria’ que vemos como la cosa se pone seria entre el dance experimental que puede alcanzar un trabajo de esta categoría, aunque por momentos no pudimos dejar de recordar a Richard D. James con su electrizante tema ‘Mt Saint Michel + Saint Michaels Mount’ del fascinante disco ‘Drukqs’ (2001). ‘c237-b (el futuro se siente asfixiante)’ es un jungle por momentos abrasivo (Hola de nuevo Mr. D. James) con unos breaks de quietud con avisos sonoros como si estuviéramos en el trasbordo de una estación en gravedad controlada, aunque por momentos sintamos que vamos en una montaña rusa. El viaje finaliza con ‘la distancia entre nosotros se ha vuelto repetitiva’ que durante poco más de nueve minutos nos acorta la existencia de forma paulatina, y sosegada. De esa forma dis.Tant nos recuerda que la música también habita subconscientes.
