El Hombrecito – Fin De La Transmisión [2019].

Por: Manuel Betances.

En el I Ching (texto oracular chino, cuyo significado es libro de las mutaciones), dice que cuando algo termina es una buena señal, es un buen presagio. Cuando aparece el hexagrama del final uno se asusta porque teme encontrarse con el fin de una etapa. Pero no, tomándolo con otra mirada es bueno. Si por título es creeríamos que estamos ante la despedida de El Hombrecito, una banda que hace spoken-word pero más que eso, hacen música y declaman (parece, pero no es lo mismo).

“Fin de la Transmisión” es el tercer trabajo de este quinteto, y los encontramos ante una entrega ambiciosa, madura, retadora, si lo vemos desde la perspectiva del proyecto en sí, en conjunto con `Radio HITO`, trabajo de investigación sobre la radio dominicana que estuvo de paseo por varios espacios de nuestra ciudad.

Este nuevo disco (cuya presentación tuvo lugar el pasado 5 de marzo en Casa de Teatro) supone un paso adelante en materia de exploración, tanto musical como de experiencias plasmadas en sus letras. Marino Peña, Fernando Soriano, Angel Rosario, Frank Báez y Homero Pumarol, se dieron a la tarea de cambiar patrones de trabajo, ya que no era el mismo método de hacer la música y ponerle letras o viceversa. Redondeando la vaina, dijeron (asumimos como tal): “Vamo a hacé un dico conceptual”, y ya está. O quién sabe, lo importante es que aquí lo tenemos. No sin antes de contar con la ayuda de muuuchos amigos, entre los cuales se encuentran Juan Carlos Ariza (Bunga) en el bajo y la voz de Nathalie Ramírez, quienes hicieron lo suyo en el estudio de grabación y presentación del mismo.

La temática de Fin de la Transmisión es sencilla. O así pareciera. Se trata de evocar los años dorados de la radio dominicana, desde la remembranza de sucesos históricos o programas y voces emblemáticas que estuvieron en la radio, ese medio masivo de difusión, siendo este uno de los de mayor alcance (hasta el día de hoy) en nuestro país y otros tantos. Jingles y/o comerciales, noticias, avisos, programas y voces conocidas se van mezclando con los 9 tracks, entrelazados con identificadores de una radio ficticia llamada Radio HITO.

El viaje sonoro arranca dándonos aviso del inminente paso del Huracán David, fenómeno atmósferico que cumple 40 años este 2019, para iniciar con “El tiempo es un asteoride”, pieza introspectiva con Homero en un va y ven de fondo entre ecos, tormenta y análisis coronado con la interrogante: “¿Sabes quién eres, estás ahí dentro?” Recuerden que `el tiempo vueeeela…`

La transición nos trae a un Mike Romero entusiasta, invitándonos a sumergirnos en el mundo del metal, y nada más propicio para introducir “Un T-Shirt de Iron Maiden”, corte de tipo biográfico por parte de Frank Báez en un encuentro temprano a esos gustos musicales mezclados con esa etapa wannabe irremediable, en una simpática historia lineal en retrospectiva. Aparte de la historia, el chiste se cuenta solo con un merengue derecho como base rítmica, y hablándonos de metal.

“So Long Veterano” es una mangulina convertida en oda, hablando de la última hazaña de Luís Terror Días en vida, y lo que dejó como legado en todas las anécdotas que nos enseñaron quien era. Y si bien esas historias hoy en día nos cuentan un poco sobre cómo vivió, ya no sirven de nada, si no entendiste o has estudiado su obra. Aquí Homero se escucha acompañado por Irka Mateo en los coros.

“Mi mamá no me bailó” conecta la onda rock en una espiral anécdotica. Las décadas 80, 90, 2000 y la actual se funden en puros referentes de cultura pop local. El resumen queda implícito en esta línea: “Cuando Sto. Dgo. se volvió Nueba Yol chiquito, les estaban vendiendo espejitos a los indios… ♫”

En “Manicure y pedicure” encontramos toda serie de ocurrencias, desde musicales (maridaje funky/ritmo guloya), hasta las historias de abuso de poder mezcladas con la cultura del tumbe, llevar ventaja, privar en tiguere y el sálvese quien pueda, algo tan dominicano (y del mundo).

Teo Veras revive en el spot de un viejo comercial radial, y sirve de enlace para entregarnos “El palacio de la esquizofrenia”, espacio convertido en ícono de la zona colonial. Ese mismo lugar donde se tumban gobiernos y se ponen presidentes, se forjan premios Nobel, se ligan y se reconcilian amores, y de ñapa, la decadencia va servida en combo con el café de la tarde. Tony Almont acompaña a Homero en las voces.

En el tramo final aparece “Llegó el fin del mundo a mi barrio”, narración musicalizada con un Frank que nos ofrece un retrato vivo post-apocalíptico, entre estampas de pueblo y a la vez, la pieza es el título homónimo de su poemario publicado en 2017.

Cerrando los temas cantados, tenemos a Frank en la que quizá pueda ser la pieza más visceral del disco. Se trata de “Caronte”, tema denso y un testimonio dedicado a su padre. Almont se encarga de acompañarle en el trayecto de los coros. Todo cierra en la línea: “El ultimo que salga que apague la luz”.

Al final, “Fin de la Transmisión” se encarga de despedir el disco Fin de la Transmisión entre ráfagas de audios, spots, jingles, avisos, noticias e identificadores de la poderosa HIAW (esa que iba rumbo al futuro).

Sintonicen, por favor …

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